Dignidad y discontinuidad humana
Toda estructura de poder debería preguntarse en qué momento preservarse comienza a producir más daño que estabilidad. Llevar a alguien a dudar de sí mismo, a no sentirse merecedor de una mirada y una vida plenas, es una forma de abuso sostenido y una de las reducciones más dolorosas de la condición humana.
Biotec, Faxon, Starlink y el ágora de la Cuba Transnacional
La pregunta no es solo si Cuba tendrá Internet. La pregunta es qué tipo de país puede nacer alrededor de esa conexión: otra concesión administrada desde arriba, o una red de municipios conectados, productivos y capaces de aprender, cooperar y pensar por sí mismos. Tal vez la respuesta dependa de si logramos convertir la conexión en ágora imperfecta, conflictiva, cubana, transnacional y necesaria.
La geopolítica y el hombre nuevo en Cuba
¿Se debe optar por el cambio en virtud de las acciones de terceros foráneos, o es la opción ciudadana viable en el escenario actual? Si echamos una ojeada analítica a la historia, nos muestra que la última opción es siempre posible, aunque no siempre se cumpla. Un paso apropiado en esa dirección sería zanjar la brecha entre la intelectualidad y el activismo, articulando una «visión combinada del mañana» capaz de reflejar las aspiraciones de todos los que anhelan un cambio genuino.
El choteo político en Cuba, o de qué nos burlamos los cubanos
Si todo es susceptible de ser reducido a chiste, entonces la posibilidad de construir consensos mínimos se vuelve compleja. Es la ambivalencia que ya señalaba Mañach: el choteo como forma de crítica, pero también como límite. Nos tocará superarlo, o al menos entenderlo, para lidiar con él.
Creer sin excluir: una tarea pendiente del evangelio en Cuba
La mayoría de quienes hoy usan el lema «Cuba para Cristo» lo hacen desde el legítimo deseo de encontrar esperanza en medio del naufragio. El problema no es que ellos tengan esperanza en Cristo; el problema radica en cuando esa esperanza se formula de tal manera que, sin buscarlo, excluye a otros cubanos que también esperan, aunque la nombren de forma distinta. Porque Cuba no es solo de los cristianos. Necesita una espiritualidad que una, no que divida; que convoque, no que expulse.
La palabra como delito. El grupo de los cuatro: «la Patria es de Todos»
Actualmente se judicializa la protesta espontánea, incluso de personas sin historial político. Ello refleja una radicalización del control estatal, pues el disenso ya no necesita ser articulado ni ideológicamente estructurado para ser castigado. Se acusa siempre de «mercenarismo y financiamiento de potencias extranjeras», aunque solo se trate de la expresión de un descontento legítimo que reclama el cambio. Sea, la palabra como delito.
Cuba: Un puente que hay que construir
La Cuba del futuro tendrá que construirse como un puente y levantarse desde dos orillas al mismo tiempo. No hay otra manera. Una sola orilla construyendo hacia el vacío no produce un puente, sino un muelle, una plataforma de salida, una estructura que solo sirve para alejarse. El puente requiere que las dos orillas trabajen hacia el centro simultáneamente.
El Servicio Militar y los que no regresaron
¿Qué son, si no presos, los jóvenes obligados a cumplir un servicio militar que no eligieron, sometidos a trabajos forzados, expuestos a la violencia y privados de toda capacidad de decisión sobre sus propias vidas? Un preso político y un recluta no son lo mismo, pero comparten el mismo principio: la privación de libertad sin consentimiento ni garantías.
Habermas en La Habana
En Cuba, las organizaciones sociales y de masas, lejos de constituir actores autónomos de la sociedad civil, funcionan como mecanismos de movilización y control político. Esto contrasta con la concepción de Habermas de una sociedad civil vibrante y plural, capaz de generar opinión pública crítica y de influir en la toma de decisiones políticas.
El hombre piensa como vive
José Martí escribió: «La patria es ara y no pedestal». Tal vez quiso recordarnos que la nación no es escenario para el ego, sino espacio sagrado de responsabilidad compartida. Si la entendemos como un lugar de cuidado y no de exhibición, quizá podamos mirarnos con menos sospecha y más humanidad.
Identidad en suspenso. Exilio, trauma colectivo y normalización del daño
En ese punto reaparecen las preguntas que acompañan al exilio prolongado: ¿empezar de nuevo?, ¿callar?, ¿irnos otra vez?, ¿a dónde? No es indecisión individual, sino expresión de una condición persistente de precariedad simbólica, de esa forma de extranjería que no termina de resolverse y que devuelve, una y otra vez, la conciencia de nuestra condición de parias.
Morón en perspectiva: el fin de la excepcionalidad cubana
En Cuba no ocurre nada excepcional. En cualquier época y contexto en que un gobierno ha empobrecido a la gente, desconocido la voluntad popular y reprimido con violencia; la protesta social ha sido la respuesta. Esta es una crisis eminentemente política. Nos creyeron invisibles; no lo somos. Para ellos no existimos; pero estamos aquí.
El discurso en una habitación silenciosa
La población ya no se reconoce en el monólogo y cada día, cada noche, ha comenzado a construir su propia plaza pública en los márgenes digitales o en las calles de los barrios, donde el control narrativo del Estado se disuelve entre escasez y gritos de libertad.
La oposición cubana y la unidad
Un frente común para conseguir el fin del régimen actual, no implica que nadie deba abandonar sus ideas o disolver organizaciones; solo significa que articulemos las voces hasta lograr la caída de la dictadura e instaurar un sistema democrático en Cuba. Una vez conseguido este objetivo, cada cual será libre de posicionarse política e ideológicamente donde lo desee.
«Para que volvamos todos», el 18 de febrero y sus lecciones
Somos los cubanos, de la Isla y del exilio, quienes debemos exigir justicia, libertad y democracia, pero, sobre todo, los que debemos velar porque estos principios lleguen a consolidarse en el futuro. Quizás entonces podamos decir, volviendo la vista atrás, que una tarde de febrero, en Madrid, se respiró el aire de una Cuba libre tras más de seis décadas de intransigencia y exclusión.
¿Lavado de cerebro o un simple enjuague?
El pueblo está reaccionando como debe: exigiendo que se respeten sus derechos y se atiendan sus necesidades más elementales. Muchos han estado encarcelados por esto, y aún lo están. Aunque cabe avalar que aquellos que desde el principio lograron entender la verdadera naturaleza autoritaria del grupo de poder, dieron ejemplos de lucha y sacrificios que entonces no fueron reconocidos debidamente como patriotas. Sus nombres han sido borrados o los mancillaron llamándolos «traidores» y «vende patrias».
Cuba ¿derrumbe o agotamiento acelerado? Claves para no errar en la solución
Cuba no comenzará a transformarse el día en que cambie un gobierno, sino cuando se modifique la comprensión colectiva de cómo se genera prosperidad y soberanía. El verdadero desafío no es predecir el colapso, sino prepararnos para el rediseño. Y el rediseño empieza por algo básico: entender que sin pluripartidismo, respeto a los derechos humanos, democracia y competitividad económica, no hay soberanía sostenible.
Una isla que aprende a dudar
Hoy, en las grietas del sistema educativo cubano, aparece algo nuevo: estudiantes que preguntan sin levantar la mano, docentes que insinúan más de lo que dicen, familias que ya no creen del todo. El cambio no vendrá; ya está aquí, aún sin los cambios curriculares que serán necesarios, sino con algo más modesto y radical: la existencia de una duda ante la realidad. Y ahí están el 11 de julio y las mil y una protestas de estos tiempos para probarlo.
Petición ciudadana por una Ley de Amnistía en Cuba
La libertad de nuestros presos políticos, en medio de la crisis humanitaria que vive el país, es un tema urgente que interpela hoy a la responsabilidad, el sentido de justicia y el humanismo de cada cubano, y es, asimismo, un punto que ha logrado articular a un espectro amplísimo de opiniones. Esta no es solo una petición amparada en la ley y el ejercicio de un derecho, sino una acción simbólica y cívica.
!Por la Amnistía YA!
Esta petición nace del dolor silencioso de muchas familias cubanas y de la convicción de que ningún conflicto justifica prolongar el sufrimiento humano. Ponte en sus zapatos. Que nuestros presos no sean nuestro escarmiento, sino nuestra inspiración. Firmar por la liberación de nuestros presos políticos es firmar por la libertad de todos los cubanos.