De las «nacionalidades oprimidas» a la autonomía de la «franja negra de Oriente»
Las consignas de la «nacionalidad oprimida» y la «autodeterminación» no fueron bien acogidas por la población. Ello no solo fue así en Cuba; en ninguna parte surgió algún territorio autónomo. El PCC parece no haber comprendido la dialéctica de lo racial-clasista-nacional.
Partido Revolucionario Cubano, ¿precedente del Partido Comunista de Cuba?
José Martí aseguró que «El Partido Revolucionario Cubano no tiene por objeto llevar a Cuba una agrupación victoriosa que considere la Isla como su presa y dominio». Contrariando estas afirmaciones, Fidel Castro le atribuyó a José Martí el supuesto propósito de convertir al PRC en instrumento de dominación durante la guerra y en la sociedad republicana: «organizó el Partido Revolucionario Cubano para hacer la guerra y para dirigir la Revolución».
Fidel Castro: «la Revolución soy yo»
El liderazgo carismático de Fidel Castro giró en torno a un discurso demagógico a partir de la identificación entre «Patria», «Revolución» y «Socialismo», la nueva Santísima Trinidad en la que el pueblo debía depositar su fe y esperanza. En este entorno distópico, él reinaría como especie de mediador, un sumo sacerdote que en cada momento explicaría a la gente qué hacer para mantenerla.
Fidel, una tarea del Partido. Análisis de la serie «El siglo de Fidel»
Las celebraciones por el centenario de Fidel Castro es una tarea del Partido, al más puro estilo de los cientos de derroches anteriores que sumieron a Cuba en la miseria, se perfila en el horizonte. Pasará agosto y pasará la efeméride. Los textos quedarán en un archivo digital que nadie relee, los certificados de participación en alguna gaveta, y será el pueblo quien sufragará, con más penurias, los tremendos gastos ocasionados. El siglo de Fidel resultó ser, exactamente, el tiempo que tarda un hombre en destruir un país.
Mella, «la paradoja»
La historia la escriben los vencedores, lo que es igual a reescribirla, de ser necesario, para llenarla de heráldicas hazañas y actos de profunda connotación para su bando, enturbiando o desapareciendo lo políticamente incomodo de explicar. La paradoja «Mella» es un ejemplo, ya deseo que llegue el centenario de su muerte, en apenas tres años, será interesante la aproximación que le den al tema, o el nivel de olvido.
Raúl Castro y la entronización del totalitarismo en el discurso de la Revolución
Seis décadas después, los métodos del poder en Cuba continúan siendo los mismos, mas nosotros, la ciudadanía, no somos los mismos. El aumento del acceso a la comunicación juega en contra del sistema. El solo hecho de que crean que un papel con la firma de Raúl Castro puede desatar una ola de respaldo, evidencia el desfase y obsolescencia de la que durante generaciones ha sido su principal arma: el discurso.
Partido de Martí / Partido de Lenin
Para restituir la democracia, ha de fundarse una sociedad basada en los principios martianos, cuyo rasgo esencial deberá ser «la intervención popular y de los hábitos democráticos en su organización», así como la condena a «quien anteponga la autoridad de su persona o de su camarilla a la concordia y unificación de su país», único modo efectivo de enfrentar las amenazas y los peligros internos y externos.
Una vez más el caso Marquitos. ¿Hasta cuándo?
Espero que esta sea la última vez que abordo, a partir de mi experiencia, el caso Marquitos y la masacre que provocó su delación. Un buen amigo, compañero de las luchas de entonces, ya fallecido, comentó hace años que es penoso ver que por los extraños vericuetos dentro de los que se desarrolló este acontecimiento, el pueblo cubano conoce mucho más sobre el traidor que sobre la fructífera existencia de Fructuoso, Machadito, Juan Pedro y Joe; los mártires de Humboldt 7.
Diez peldaños del derrumbe (1959-1960)
De lo que se trata en el caso cubano no es del fracaso de otra utopía comunista, o de la imposición de una variante excesivamente larga del militarismo caudillista latinoamericano; sino de un intento de desmontar toda la civilización republicana y su memoria histórico-cultural.
El nacimiento de la República de Cuba: entre el júbilo y la duda
Los cubanos de la época, los que sobrevivieron a las contiendas independentistas, los que despidieron al ejército interventor, fueron capaces de construir una nación que, aunque imperfecta y llena de contradicciones, logró destacarse en pocos años entre sus pares de la región. Lo hicieron partiendo de situaciones de destrucción similares, luego de años de guerra y ataques políticos enconados, con una población en su mayoría analfabeta y también enferma. Nosotros, hoy, también podremos, solo es necesario creerlo, como lo creyeron nuestros antepasados.
Pueblo y revolución en José Martí
Se impone la agrupación de sectores dispuestos a actuar conscientemente en defensa de la democracia, la independencia, la soberanía nacional y la justicia social. La unidad de todas las fuerzas hará posible el encauzamiento adecuado de las ansias reprimidas. Solo el vínculo estrecho de los hombres y las mujeres que coinciden en objetivos esenciales permitirá el trazado de una política dirigida a la defensa de principios democráticos.
Mella: el primer disidente del Partido Comunista de Cuba
Un cambio total como el que requiere Cuba, incluye la ampliación del espectro de las ciencias históricas, de manera que quepan las versiones de todas las generaciones, en la que cada una ha integrado su propia visión. De tal manera, una nación tiene al final, no una, sino muchas historias. Revisitar el pasado es decir otra verdad al presente y proyectar un futuro libre, en el que disentir no sea considerado delito.
La gloria que nadie les devolvió
La reconciliación posible, la única honesta, no es con la Revolución. Es con uno mismo. Es el acto de decir ―sin rencor, pero sin eufemismos―, entregué mi vida a algo que creí verdadero, ese algo fue traicionado por quienes lo dirigían, no por mí; mi entrega, mi fe, fueron reales, el robo también fue real. No son afirmaciones contradictorias, sino tres verdades simultáneas de una generación que merece ser nombrada.
La ciudad en la colina: la Revolución como mito puritano
Los cubanos no existimos. Existe Cuba (la imagen ideal, el relato gubernamental) y existen los Estados Unidos. Lo que queda fuera de la propaganda castrista ―creada casi que en función de buscar apoyo en la izquierda internacional― es, por mera contraposición binaria, «propaganda de la derecha».
Lela Sánchez Echeverría y la infinita lucha por la verdad histórica
Cuando entrevisto a Lela Sánchez, renuncio deliberadamente a mi voz. Hablaremos de asuntos que salen a la luz por vez primera, en los que Lela explicará el origen y alcance del proceso de tergiversación y manipulación de la figura de su padre, Aureliano Sánchez Arango, que hoy precisamente cumple aniversario de fallecido.
La palabra como delito. El grupo de los cuatro: «la Patria es de Todos»
Actualmente se judicializa la protesta espontánea, incluso de personas sin historial político. Ello refleja una radicalización del control estatal, pues el disenso ya no necesita ser articulado ni ideológicamente estructurado para ser castigado. Se acusa siempre de «mercenarismo y financiamiento de potencias extranjeras», aunque solo se trate de la expresión de un descontento legítimo que reclama el cambio. Sea, la palabra como delito.
Actualidad del Manifiesto de Montecristi
La amenaza externa es cierta. También lo es el peligro de continuar bajo un régimen que apela a la represión como único recurso para mantenerse en el poder. Es cada vez más visible el incremento de sus métodos crueles e inhumanos que, de no ponerle fin, llegarán a los adoptados por las tiranías conocidas históricamente en el área antillana y en nuestro país: las desapariciones definitivas, los asesinatos, cuerpos sin vida arrojados a las calles, cunetas y carreteras, como tristemente recordamos.
El problema de la memoria: recuperando el olvido
Cuba, y los cubanos, somos una narrativa nacional en clave épica. Se parece más a un Mito Nacional que a una realidad historiográfica. No quiero decir con esto que los hechos no hayan sucedido. Es imposible negar el triunfo de la Revolución (ni todo el proceso previo), y mucho menos el devenir posterior. ¿Pero qué representa eso para el imaginario popular?
José Martí contra la tiranía
Los calificados como «enemigos», en modo alguno son los ciudadanos que emiten juicios, opiniones y sugerencias, coincidentes o no con los emanados del gobierno. Como decía Martí, es erróneo aspirar «a una unanimidad imposible en un pueblo compuesto de distintos factores, y en la misma naturaleza humana».
Economía y rearme: el presupuesto militar en el origen del totalitarismo cubano
El inmenso poder que hoy ostenta GAESA tiene sus cimientos fundacionales en los meses iniciales de 1959, cuando fueron usurpados para un reducido grupo, la épica de la Revolución y el manejo de los recursos de la nación.