Fidel Castro: el ciclo y el siglo
Los sucesores de Fidel Castro mantuvieron las instituciones coercitivas y el monopolio político, pero perdieron progresivamente el mecanismo personal que articulaba coerción, redistribución, movilización y legitimidad. El ciclo del castrismo llegó a su fin casi dos décadas antes de que se cumpliera el siglo de su artífice.
Partido Revolucionario Cubano, ¿precedente del Partido Comunista de Cuba?
José Martí aseguró que «El Partido Revolucionario Cubano no tiene por objeto llevar a Cuba una agrupación victoriosa que considere la Isla como su presa y dominio». Contrariando estas afirmaciones, Fidel Castro le atribuyó a José Martí el supuesto propósito de convertir al PRC en instrumento de dominación durante la guerra y en la sociedad republicana: «organizó el Partido Revolucionario Cubano para hacer la guerra y para dirigir la Revolución».
Fidel Castro: «la Revolución soy yo»
El liderazgo carismático de Fidel Castro giró en torno a un discurso demagógico a partir de la identificación entre «Patria», «Revolución» y «Socialismo», la nueva Santísima Trinidad en la que el pueblo debía depositar su fe y esperanza. En este entorno distópico, él reinaría como especie de mediador, un sumo sacerdote que en cada momento explicaría a la gente qué hacer para mantenerla.
En torno a un Castro III
Cualquier proceso de transición que se abra en Cuba tendrá que partir de la expropiación de las propiedades, negocios y cuentas bancarias de la familia Castro y sus testaferros nacionales y extranjeros, por haber sido obtenidas mediante el robo y la usurpación de propiedad pública perteneciente al pueblo, iniciada por Castro I desde los inicios de la mal llamada Revolución en el Poder. Los expropiadores deberán ser expropiados y sus cuentas confiscadas.
Raúl Castro y la entronización del totalitarismo en el discurso de la Revolución
Seis décadas después, los métodos del poder en Cuba continúan siendo los mismos, mas nosotros, la ciudadanía, no somos los mismos. El aumento del acceso a la comunicación juega en contra del sistema. El solo hecho de que crean que un papel con la firma de Raúl Castro puede desatar una ola de respaldo, evidencia el desfase y obsolescencia de la que durante generaciones ha sido su principal arma: el discurso.
Élites, continuidad y cambio político en Cuba
Más que una revolución congelada en el tiempo, el régimen cubano ha mostrado la capacidad adaptativa de una élite gobernante que ha sabido transformarse sin perder control estratégico. Y esa es quizá la principal lección del caso, los sistemas políticos no cambian necesariamente cuando cambian sus rostros visibles. Cambian cuando se fracturan las estructuras que sostienen el poder.
Una vez más el caso Marquitos. ¿Hasta cuándo?
Espero que esta sea la última vez que abordo, a partir de mi experiencia, el caso Marquitos y la masacre que provocó su delación. Un buen amigo, compañero de las luchas de entonces, ya fallecido, comentó hace años que es penoso ver que por los extraños vericuetos dentro de los que se desarrolló este acontecimiento, el pueblo cubano conoce mucho más sobre el traidor que sobre la fructífera existencia de Fructuoso, Machadito, Juan Pedro y Joe; los mártires de Humboldt 7.
Diez peldaños del derrumbe (1959-1960)
De lo que se trata en el caso cubano no es del fracaso de otra utopía comunista, o de la imposición de una variante excesivamente larga del militarismo caudillista latinoamericano; sino de un intento de desmontar toda la civilización republicana y su memoria histórico-cultural.
Anatomía de una obsesión: el «bloqueo» en sesenta y cinco años de discurso oficial cubano
El uso del bloqueo como significante vacío es una estrategia que termina en la autoderrota. Cuando la misma palabra intenta dar cuenta de décadas y crisis distintas, pierde precisión, fuerza y sentido. Este análisis no evalúa el efecto del «bloqueo», pero sí valora cómo se enuncia desde las máximas autoridades de la Isla, quienes, a golpe de repetición, lo han convertido en un manto que solo hace que nos preguntemos por aquello que nos oculta.
Tras las rejas: ¿a quiénes absolverá la historia?
La frase del guionista británico-estadounidense Jonathan Nolan: «O mueres como un héroe, o vives lo suficiente para convertirte en villano», retrata a Fidel Castro. No murió cuando fue héroe, decidió ser artífice y conductor de un proceso que convirtió en cómplices ―activos o pasivos― a millones. La represión y la muerte echan por tierra cualquier invocación positiva, porque pisotean la dignidad humana que José Martí soñó como ley primera para nuestra República.
La Revolución convertida en ley: fortalecimiento del totalitarismo
En poco más de seis meses, las libertades civiles habían quedado coartadas y los derechos económicos de la ciudadanía se encontraban legalmente a expensas de las necesidades del Estado. La Revolución hablaba por voz de Fidel Castro, ejecutaba sus órdenes y estaba al servicio de sus necesidades.
Siempre es 26
El 11 de julio lo dejaron claro. Cuba pidió, simplemente, respirar. Al salir a la calle y gritar su malestar, la respuesta fue: «Siempre es 26». Es ahora una frase vacía. Un tiempo que se repite. Una herida que abre en lugar de sanar. La historia no es así; ni eterna ni única. Los pueblos necesitan narrativas abiertas, días nuevos, otras fechas. El pueblo cubano merece un futuro. Uno donde las fechas no inmovilicen. Si «Siempre es 26», entonces nunca será 27. Y sin un 27, sin que el tiempo vuelva a transcurrir, Cuba no tiene futuro.
De cuadro a puente: autocrítica desde la Cuba que fue
El sistema pierde por días las garras sobre la sociedad, que cada día se hará más autónoma y transnacional. Liderar no es mandar, es liberar. Y Cuba necesita menos cuadros y más puentes. Cuba se puede reconstruir, pero no desde la geometría torcida del miedo. Sino desde la arquitectura íntegra de la esperanza.
La reforma educativa: Makarenko y el «hombre nuevo»
La educación y la cultura fueron controladas con el fin de consolidar el poder. Sin ideas propias, sin debates, la gente se traga todo lo que le dan. Así fue que, entre 1959 y 1961, el cubano no solo cambió de gobierno: cambió mentalmente. Y el que no lo hizo se convirtió en un marginal, que tuvo ante sí el exilio mientras pudo; o ser como Sergio en Memorias del subdesarrollo: un sobreviviente.
Del movimiento cívico a la uniformidad ideológica: historia de un silenciamiento
Edificar la Cuba destruida tras décadas, significa entender que crecimos envueltos, alimentados, arropados y medidos por la manipulación. Que seamos capaces de debatirlo, de encontrar nuestras diferencias y fortalezas en la pluralidad cívica, el respeto y la cooperación, es el paso inicial para sacudirnos un poder que, como diría el Padre de la Patria: «Si aún nos parece fuerte y grande, es porque (...) lo contemplamos de rodillas».
Asaltar los palacios del silencio
La generación del Directorio revolucionario 13 de Marzo se diluyó entre los hilos manejados por la maquinaria política de la naciente Revolución. Para cuando los conocí, en ellos no quedaban rastros de aquellos temerarios imberbes.
Política de Cuadros
Una vez pregunté a un hombre que quiso a mi hija como a los suyos, para qué servía realmente el poder, e inmediatamente me respondió: «Para ir a Varadero cuando te da la gana». ¿Vale la pena sacrificar a un joven más por un chapuzón?
De la guerrita de los emails a La Habana de Fito
Me interesa explorar caminos que conduzcan a nuevas narrativas, donde la historia se cuente desde un lugar oculto o desconocido. Tal razón me impide aceptar como válido cualquier relato que excluya a Fidel Castro de los eventos que cambiaron nuestras vidas.
El totalitarismo. Una enfermedad colectiva
Los actos de repudio, la militarización del lenguaje y de la población, y otros tipos de violencia colectiva presentes todavía en el país, se sostienen en la convicción delirante de que hay que defenderse de los enemigos de la Revolución. Todo es reducido a esa pseudológica.
Revolución, ¿proceso único?
La Revolución actual, si tal término aún lleva mayúsculas, dejó de ser heredera del 10 de octubre de 1868. Si en algún momento lo fue, abandonó pronto el camino, cuando sus dirigentes decidieron escoger entre la democracia y el poder. Escogieron al segundo.