Diez peldaños del derrumbe (1959-1960)

Si bien existe consenso acerca de que la crisis multidimensional que vive Cuba depende más de causas internas que del embargo/bloqueo estadounidense, la magnitud del desastre ocasionado a la joven nación por el régimen entronizado desde 1959 no suele ser aquilatada en toda su magnitud.

De lo que se trata en el caso cubano no es del fracaso de otra utopía comunista, o de la imposición de una variante excesivamente larga del militarismo caudillista latinoamericano; sino de un intento de desmontar toda la civilización republicana y su memoria histórico-cultural ―excepto la herencia comunista, sobredimensionada y tergiversada― para erigir, por secula seculorum, un Estado al servicio de un grupo de poder familiar empleando las herramientas del totalitarismo y el disfraz de «primera trinchera antimperialista de America».

Aunque el proceso inicia en 1959, sus raíces se hunden en la conformación personalista del Movimiento creado por Fidel Castro, el ascenso del Ejército Rebelde, su empoderamiento sobre todas las demás organizaciones civiles y militares antibatistianas, y la creación de un proto-estado en el territorio liberado de la Sierra Maestra (1957-1958). Sus manifestaciones han abarcado todas las esferas de la vida material y espiritual de la nación, con predominio en la política como expresión suprema y subordinante de todas las demás.

En aras del espacio, enumeraré cronológicamente apenas una decena de hitos de este descalabro nacional en su primer bienio (1959-1960). Ellos ilustran cómo, entre entusiasmo sincero y medidas populares, se fue desmontando la Republica civilista y construyendo un Estado despótico a la vista de la nación y del mundo, que, obnubilado por el reflejo mítico de los eventos, bautizaron a la nueva Cuba como la «Isla de la Libertad».

1. Santiago de Cuba, 3 de enero de 1959. Fidel declara: «Hoy, al tomar posesión de la presidencia de la República el doctor Manuel Urrutia Lleó (…) pongo en sus manos las facultades legales que he estado ejerciendo como máxima autoridad dentro del territorio liberado, que ya es hoy toda la patria; asumiré, sencillamente, las funciones que él me asigne. En sus manos queda toda la autoridad de la República. Nuestras armas se inclinan respetuosas ante el poder civil en la República civilista de Cuba». Sin embargo, a seguidas, el recién proclamado presidente anuncia como su primera disposición: «Considerando los altos merecimientos del doctor Fidel Castro Ruz, al servicio de la Patria como Jefe de la Revolución que ha derrotado al régimen tiránico instaurado el día 10 de marzo de 1952, vengo en nombrarlo Comandante en Jefe de las Fuerzas de Aire, Mar y Tierra de la República de Cuba». Apenas dos minutos duró la subordinación del mando militar al civil, por cuanto el presidente investía al triunfante jefe guerrillero de su más alta potestad: dirigir las fuerzas armadas de la República como su comandante en Jefe (CJ).

De este modo, el título que Fidel había asumido en la Sierra Maestra sobre el Ejército Rebelde y el M-26-7, se extendió a todas las fuerzas armadas, legitimado por el propio presidente provisional que él había propuesto. El fin del civilismo republicano quedó sellado por los aplausos de la multitud, pero desde aquel momento, el Estado de Derecho prometido en el Manifiesto de la Sierra y en el Pacto de Caracas comenzó a quebrarse ante los hábitos autoritarios y militaristas provenientes de la experiencia del llamado Territorio Libre de la Sierra Maestra, donde no existía división de poderes, sino un mando único concentrado en la figura del CJ y sus allegados. Como símbolo de autoridad suprema, Fidel sería identificado con ese título a nivel nacional e internacional durante el resto de su vida.

2.Si bien las primeras decisiones del Gobierno Provisional Revolucionario   (GPR) (1) no sorprendieron a sus contemporáneos porque la mayoría de ellas estaban previstas en pactos unitarios firmados durante la Guerra de Liberación, Fidel introdujo cambios autoritarios que fueron trascendentales: su conversión en CJ de todas las FFAA de la República; la potestad auto otorgada por el Consejo de Ministros (CM) para reformar la Constitución del 40; y la postergación de elecciones libres hasta que la Revolución se consolidara.

3.Dos de febrero de 1959, el CM aprobó la Ley n. 44, una disposición de rancia estirpe monárquica y militarista que suele ser olvidada o subestimada. Ella dispuso que, en caso de ausencia del CJ Fidel, el comandante Raúl Castro lo sustituiría en su cargo de jefe de las FFAA. La inusual norma dejó bien sentado que el poder militar supremo estaría controlado por los hermanos Castro y que no se admitiría duda alguna respecto a la línea de sucesión en el mando de las fuerzas armadas de la república.

4.Una medida temprana de amplia popularidad fue la creación del Ministerio para la Recuperación de Bienes Malversados, con el fin de intervenir estatalmente las propiedades mal habidas por funcionarios y esbirros de la derrocada dictadura. (2) Posteriormente, esta potestad se extendió arbitrariamente a las propiedades de los enemigos internos y los exiliados (11 de febrero de 1960). No obstante, las propiedades intervenidas no fueron nunca subastadas, ni abiertas a la participación pública de accionistas o trabajadores, sino que conformaron un poderoso sector estatal que serviría de fuente de ingreso directo al poder establecido y de embrión de la futura economía estatalizada.

5.El 7 de febrero de 1959, el GPR publicó una nueva Ley Fundamental (LF1959) que, de hecho, sustituyo a la Constitución del 40 con el pretexto de modificarla para adecuarla al contexto revolucionario. En su enunciado, proclamaba despóticamente que la voluntad del Consejo de Ministros era expresión directa de la voluntad popular, (3) creando así el instrumento legal que le permitiría conducir el país según su arbitrio, sin depender de acuerdos con otras fuerzas revolucionarias, partidos políticos, ni sociedad civil.  

Contra los postulados de la Constitución del 40, la Ley Fundamental restableció la pena de muerte e introdujo la retroactividad de la ley penal y la incautación de la propiedad privada sin la debida indemnización previa y en efectivo, entre otras medidas. Además, facultaba al Primer ministro y su gabinete para dirigir los procesos de concepción y elaboración de las leyes y, al unísono, implementar las políticas y acciones para ejecutarlas, sin estar obligados a rendir cuentas a ningún otro poder del Estado.

De este modo, el poder otorgado al Primer ministro como jefe de gobierno relegaba a un segundo lugar la figura del presidente. Reacio a aceptar una norma que acababa con la trilogía de poderes, y presionado por las circunstancias, José Miro Cardona renunció al cargo de jefe de gobierno, alegando que tales prerrogativas correspondía ejecutarlas únicamente a Fidel. De tal forma, el Comandante en Jefe asumiría un poder omnímodo, al atribuírsele, además del mando militar, el de interprete absoluto de la voluntad popular, otorgándole la dirección de las actividades legislativa y ejecutiva de la nación.

6.Mayo de 1959. Si bien la letra de la Primera Ley de Reforma Agraria era moderada y democrática, la forma en que la aplicó su ejecutor, el Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA), presidido por Fidel, conllevaría a prácticas radicales y resultados ajenos al espíritu original; entre ellos: la división administrativa del país en veintiocho Zonas de Desarrollo Agrario encabezadas por un delegado del INRA ―siempre un oficial del Ejército Rebelde de entera confianza de los hermanos Castro―; la transformación de los antiguos latifundios de propietarios nacionales y extranjeros en nuevos y mayores super latifundios estatales, todo lo contrario de lo que prescribían la Constitución del 40, la Ley Fundamental y la propia Ley de Reforma Agraria; la tierra expropiada que no fue ocupada no se repartió entre campesinos y jornaleros sin tierra. Las cooperativas formadas en ellas con antiguos jornaleros y campesinos sin tierra quedaron abandonadas a su suerte y pronto devolvieron las tierras al INRA ante su incapacidad para hacerlas producir, o fueron anexadas a las súper haciendas estatales, denominadas «Granjas del Pueblo».

Muchas de las expropiaciones de fincas efectuadas por el INRA asumieron métodos violentos y se tornaron confiscaciones ilegales de cuanta propiedad era apetecida por las autoridades locales, o cuyos dueños eran desafectos a la Revolución. Rápidamente, Fidel convirtió al INRA en un poderoso organismo que acumulaba casi todo el poder económico del país y abarcaba mucho más allá de la agricultura, extendiéndose al comercio interior, el transporte, la industria, la planificación y los servicios.

La manera en que el INRA aplicó la Ley de Reforma Agraria llevó a sus contrincantes a radicalizarse. En diferentes provincias aparecieron grupos de alzados que juntaban a servidores de los terratenientes expropiados y a campesinos afectados o descontentos con la forma en que se aplicaba dicha ley. Se inició así una guerra civil que adoptó diversas formas de manifestación, provocaría miles de víctimas, desplazados y exiliados y se extendió, con altibajos, hasta 1964.

7.Julio de 1959. Para fortalecer aún más su posición, Fidel forzó una crisis gubernamental que, aprovechando su enorme popularidad, le permitiría eliminar los últimos vestigios de figuras democráticas y civilistas en el Gobierno Revolucionario. En la televisión nacional, acusó al presidente Urrutia de obstaculizar la aprobación de leyes revolucionarias, renunció al premierato y lanzó un ultimátum al anunciar que eran «diferencias insalvables». Ante el respaldo de la mayoría de las instituciones cívicas al renunciante, y la gran protesta popular, Urrutia dimitió al cargo y fue inmediatamente sustituido por el ministro de Leyes Revolucionarias, Osvaldo Dorticós Torrado, miembro del M-26-7.

En el acto conmemorativo del 26 de julio de ese año, Fidel reasumió el premierato por aclamación. La práctica de considerar el reclamo del pueblo, expresado en aplausos y ovaciones en actos masivos, como una muestra de democracia directa, superior a la representativa, se había impuesto en la voluntad popular. Nunca más se habló en el discurso político oficial de elecciones libres; por el contrario, cualquier recordatorio de las promesas electorales de Fidel plasmadas en documentos unitarios, desapareció o fue reprimido como manifestación «contrarrevolucionaria».

8.Octubre de 1959. La respuesta violenta del Gobierno Revolucionario ante la denominada «Conjura de Urrutia, Hubert Matos y Díaz-Lanz», llevó la radicalización de posiciones entre los gobiernos de Cuba y Estados Unidos a una espiral de confrontación. Ante las reacciones internas y del exilio y las presiones del gobierno estadounidense,(4) la decisión de Fidel fue responder con una estrategia denominada «de golpe por golpe».

De tal forma, la contradicción de intereses entre el Gobierno Revolucionario y los expropiados se desplazó hacia el campo histórico del conflicto entre el imperialismo estadounidense y el republicanismo cubano, presentándose como una pelea entre el «David latinoamericano» y el «Goliat imperialista». Automáticamente, todo el que se opusiera a alguna decisión del Gobierno Revolucionario pasaría a ser tratado como un traidor, un mercenario al servicio de una potencia extranjera que ponía en peligro la soberanía nacional, rescatada por la Revolución.

9.El Gobierno Revolucionario adopta de manera creciente los mecanismos de violencia física y simbólica del modelo de comunismo totalitario, con su modelo de economía centralizada verticalmente (JUCEPLAN, 1960), el M-L como ideología única (creación de las Escuelas de Instrucción Revolucionaria, o Escuelas del Partido, diciembre 1960, con cursos intensivos destinados a divulgar los fundamentos del marxismo-leninismo entre cuadros y activistas de las organizaciones revolucionarias) y la prohibición de cualquier otra forma de manifestación política.

10.Al unísono, Cuba se separaba de la economía capitalista mundial y sus instituciones (5) y se integraba a la socialista, no solo a consecuencia del diferendo con los EE.UU., sino también por una decisión del Gobierno Revolucionario dictada por cuestiones de afinidad político-ideológica con el campo socialista y la URSS.

11.En tales condiciones, la imposición de la voluntad de Fidel Castro sobre cualquier institución de la nación, se convirtió en una regularidad que propició el desmontaje de la variada sociedad civil republicana y la creación de otra oficialista, formada por organizaciones revolucionarias unidas (Asociación de Jóvenes Rebeldes (AJR); CTC-R; FMC; CDR; UNEAC; etc.) cuya formación era planteada al pueblo por el Comandante en Jefe como tarea para garantizar la necesaria unidad revolucionaria. Las nuevas organizaciones reemplazaban a las existentes por decreto, mediante la abducción de las conformes y la prohibición de las restantes. A su interior, cerraban las puertas a cualquier tipo de disidencia u oposición a las decisiones gubernamentales y actuaban como correas de transmisión de la voluntad del máximo líder a las masas. (6)  

En apenas dos años, la república cubana y su ideal civilista democrático, por el que tanto se había luchado y sacrificado, cedieron ante un modelo inédito de control militar totalitario que entronizó a un pequeño grupo de poder hegemónico. (7) Para sus seguidores, el diseño de este modelo de exclusión política quedó camuflado durante décadas por la popular política de inclusión social que lo caracterizó. Con el paso del tiempo, cuando la política social también se hizo excluyente, el tema de la exclusión política volvería a primer plano y sus consecuencias se harían notorias.

Aunque las consecuencias de su implantación fueron generales, las económicas contribuyeron a convertir a Cuba, paulatinamente, en un país pobre, pedigüeño del mundo. A descender los peldaños del derrumbe económico cubano dedicaré un próximo texto.

***

(1) Desde los primeros días, el término «Provisional» fue desapareciendo hasta de los documentos oficiales, una advertencia de que la provisionalidad sería para largo: de un año previsto, se extendió a diecisiete (1959-1976), y únicamente para ceder ante la conformación de un Estado socialista de tipo soviético.

(2) Ya en el primer semestre de 1959, dicho ministerio expropió, a favor del Estado, el 50% de las fábricas que empleaban más de cincuenta obreros en todas las ramas de la producción.

(3) «El Gobierno Revolucionario, [nótese que ya desapareció lo de Provisional] cumpliendo con sus deberes para con el pueblo de Cuba, interpretando la voluntad y el sentir del mismo y ante la necesidad inaplazable de acordar y viabilizar la legislación para hacer posible la realización de los hechos que impone la Revolución, haciendo uso de los plenos poderes de que está investido, acuerda por unanimidad aprobar, sancionar y promulgar la siguiente: LEY FUNDAMENTAL». (José Bell, Delia López y Tania Caram: Documentos de la Revolución Cubana 1959. La Habana, Ciencias de Sociales, 2006, p. 40).

(4) Convencido de la deriva comunista del Gobierno Revolucionario, el Consejo Nacional de Seguridad aprobó el Programa de Acción Encubierta contra el régimen de Castro (marzo de 1960), que incluía medidas militares, económicas, propagandísticas y de apoyo a la oposición. El presidente Eisenhower autorizó a la CIA a organizar, entrenar y equipar una fuerza armada de exiliados cubanos con el fin de derrocar al régimen de Castro y restaurar el sistema representativo.

(5) El Gobierno Revolucionario retiró unilateralmente a Cuba del Banco Mundial, del cual era miembro fundador, nunca fue expulsada. Argumentó para ello que: «su política ha servido a la explotación del Tercer Mundo, no estimula el desarrollo de Cuba que ha escogido el camino de la planificación». (Decreto n. 2876/1960).

(6) Entre otras: X Congreso de la CTC, conocido como I Congreso de la CTC Revolucionaria (CTC-R) o «Congreso de los Melones» (noviembre 1959), donde Fidel y Raúl Castro impusieron la organización comunista del movimiento obrero; Reforma Integral de la Enseñanza (la educación fue absolutamente nacionalizada y estatizada, liquidada la autonomía universitaria y confiscados los bienes de los colegios privados y religiosos); supresión de la libertad de prensa y su sistema de medios (1960);  anulación del derecho a la huelga y sometimiento de los trabajadores a las decisiones del Ministro del Trabajo (1960); creación de la Asociación de Jóvenes Rebeldes (AJR); CTC; FMC; CDR; etc...

(7) La política de bloqueo/embargo decretada por el gobierno norteamericano data de 1962, posterior a estos hechos.  

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Imagen principal: Sasha Durán / CXC.

Mario Juan Valdés Navia

Historiador. Investigador Asociado en National Humanities Center y Duke University, Durham, Estados Unidos.

https://www.facebook.com/mariojuan.valdesnavia
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