Habermas en La Habana
En Cuba, las organizaciones sociales y de masas, lejos de constituir actores autónomos de la sociedad civil, funcionan como mecanismos de movilización y control político. Esto contrasta con la concepción de Habermas de una sociedad civil vibrante y plural, capaz de generar opinión pública crítica y de influir en la toma de decisiones políticas.
El Estado cubano contra sus propios fines
Cada acción del Estado aporta menos a la consecución de los fines declarados en el artículo 13. En vez de defender la soberanía, la vacía de contenido; en vez de garantizar la libertad, la sofoca; en vez de promover el bienestar, lo recorta; en vez de asegurar la igualdad, impone obediencia. El pueblo sigue siendo el jefe de cartón, mientras el partido único se aferra como jefe real. Y con ello, queda claro: a esta gente le importa un bledo el pueblo. Lo único que buscan es ganar tiempo de permanencia en el poder.
Las cortinas del poder...y las nuestras
Cuando el grupo que de verdad dirige la Isla abre tantas puertas a la vez, ello indica que piensa escapar por alguna. Y escapar no significa abandonar el poder, sino mantenerlo bajo otro rostro, como Arya Stark en Juego de Tronos. La destrucción del país, dramática, pública y notoria en las provincias orientales tras el paso del huracán Melissa, parece obstaculizar esa escapatoria.
Documentar, resistir y defender. El derecho como herramienta de dignidad en Cuba
Este informe presenta el tratamiento del Derecho de petición en la Constitución y las leyes cubanas desde 1940 hasta la actualidad. Asimismo, documenta una serie de casos en los que ciudadanos que ejercieron variantes del derecho de petición recibieron como respuesta la omisión institucional, la represión directa o la simulación de diálogo.
Cuba: ¿reformas económicas o transformaciones sistémicas?
En Cuba se han perdido todas las oportunidades para las reformas económicas. El sistema es el problema, y si queremos que el país salga de su terrible colapso, no queda otra alternativa que transformar totalmente el sistema político, desde su actual carácter totalitario y represivo, a uno democrático, en el que prosperen las libertades, apegados a la ley y al Estado de derecho.