El desprecio como forma de gobierno
El castrismo se fundó sobre una premisa ambiciosa y peligrosa: el pueblo cubano —con sus hábitos, creencias, aspiraciones y límites— no era adecuado para el proyecto político que se pretendía construir, por ello era necesario transformarlo, corregirlo, sustituirlo. De ahí la tesis del «hombre nuevo», presentada como ideal ético al que aspirar, pero utilizada en la práctica como coartada para reprimir al hombre existente.
Tras las rejas: ¿a quiénes absolverá la historia?
La frase del guionista británico-estadounidense Jonathan Nolan: «O mueres como un héroe, o vives lo suficiente para convertirte en villano», retrata a Fidel Castro. No murió cuando fue héroe, decidió ser artífice y conductor de un proceso que convirtió en cómplices ―activos o pasivos― a millones. La represión y la muerte echan por tierra cualquier invocación positiva, porque pisotean la dignidad humana que José Martí soñó como ley primera para nuestra República.
Cómo se tejió el poder. Radiografía inicial del totalitarismo en Cuba
Concebir los inicios del socialismo en Cuba como resultado de una necesidad impuesta, y no de la disposición de un grupo, sirvió por décadas para erigir el edificio del victimismo y el determinismo. Sin embargo, tal argumento no se sostiene ante un análisis histórico y crítico de rigor: desde el momento de la victoria sobre la dictadura de Batista, fueron tomadas medidas que conformarían el futuro entramado totalitario.