«Para que volvamos todos», el 18 de febrero y sus lecciones
Somos los cubanos, de la Isla y del exilio, quienes debemos exigir justicia, libertad y democracia, pero, sobre todo, los que debemos velar porque estos principios lleguen a consolidarse en el futuro. Quizás entonces podamos decir, volviendo la vista atrás, que una tarde de febrero, en Madrid, se respiró el aire de una Cuba libre tras más de seis décadas de intransigencia y exclusión.
¿Lavado de cerebro o un simple enjuague?
El pueblo está reaccionando como debe: exigiendo que se respeten sus derechos y se atiendan sus necesidades más elementales. Muchos han estado encarcelados por esto, y aún lo están. Aunque cabe avalar que aquellos que desde el principio lograron entender la verdadera naturaleza autoritaria del grupo de poder, dieron ejemplos de lucha y sacrificios que entonces no fueron reconocidos debidamente como patriotas. Sus nombres han sido borrados o los mancillaron llamándolos «traidores» y «vende patrias».
Cómo se tejió el poder. Radiografía inicial del totalitarismo en Cuba
Concebir los inicios del socialismo en Cuba como resultado de una necesidad impuesta, y no de la disposición de un grupo, sirvió por décadas para erigir el edificio del victimismo y el determinismo. Sin embargo, tal argumento no se sostiene ante un análisis histórico y crítico de rigor: desde el momento de la victoria sobre la dictadura de Batista, fueron tomadas medidas que conformarían el futuro entramado totalitario.
La ideología del poder: una lectura histórica del comunismo en Cuba (1925-1965)
Entender el funcionamiento de estructuras como el Partido Comunista de Cuba, sembradas hace cien años y que han demostrado su utilidad para la toma y conservación de un poder totalitario, permitirá evitar los cambios fraudes, las revoluciones traicionadas y las figuras mesiánicas. Sin esa comprensión, la libertad y la democracia serán imposibles en una Cuba futura, con todos y para el bien de todos.
El gran opositor: ¿Qué no le perdonan a Aureliano Sánchez Arango?
«Cuando papá regresa desde Caracas, en el aeropuerto lo estaban esperando, y se produce lo que yo digo es el primer acto de repudio que hubo en Cuba. Fue protagonizado por los estudiantes de la Universidad de La Habana», relata la socióloga Lela Sánchez, cuya misión ha sido limpiar de falsedades y calumnias el nombre digno del gran opositor de la República, su padre, Aureliano Sánchez Arango.
Revolución y gratitud
La Revolución la realizó el pueblo pensando en que el objetivo era mejorar sus condiciones de vida; en consecuencia, es inadmisible que se viva mucho peor bajo ella. Luego, no es el pueblo el que debe agradecer a cualquier precio a una estructura política denominada demagógicamente «Revolución», pues ha sido el pueblo el ejecutor de las transformaciones entendidas como revolucionarias, a la vez que ha sido el paciente sujeto de todas las vicisitudes y penurias.