Partido de Martí / Partido de Lenin
Para restituir la democracia, ha de fundarse una sociedad basada en los principios martianos, cuyo rasgo esencial deberá ser «la intervención popular y de los hábitos democráticos en su organización», así como la condena a «quien anteponga la autoridad de su persona o de su camarilla a la concordia y unificación de su país», único modo efectivo de enfrentar las amenazas y los peligros internos y externos.
Ceder es también patriotismo
Ninguna ideología puede estar por encima de la vida útil y beneficiosa de la nación y de sus habitantes. En tiempos de dificultades, todo lo que limite el vencimiento de obstáculos, así como la consecución de mejoras palpables, debe ser relegado. Que quede apenas como una advertencia para no volver a transitar por esos senderos de infertilidad.
Desmontar el PCC sin desmontar el pluralismo
La democracia no es un eslogan de campaña, un concepto vacío o una trampa para ingenuos; ella es nuestro horizonte, el que nos permitirá superar décadas de exclusión política e impedirá que la patria sea convertida, de nuevo, en propiedad de una organización o ideología supremacista. Para lograrla, evitemos dos simplificaciones peligrosas: creer que basta con prohibir el PCC para desmontar el poder real, y confundir justicia democrática con proscripción de toda la izquierda.
Pueblo y revolución en José Martí
Se impone la agrupación de sectores dispuestos a actuar conscientemente en defensa de la democracia, la independencia, la soberanía nacional y la justicia social. La unidad de todas las fuerzas hará posible el encauzamiento adecuado de las ansias reprimidas. Solo el vínculo estrecho de los hombres y las mujeres que coinciden en objetivos esenciales permitirá el trazado de una política dirigida a la defensa de principios democráticos.
Formar ciudadanos antes de convocar electores
Un buen comunicador puede ser un buen político y un buen administrador; pero no lo es por el solo hecho de comunicar bien. Tampoco lo garantiza, conviene decirlo, la épica del activismo o la legitimidad de origen que otorga haber sido preso político o haber resistido a la dictadura. Son méritos morales incuestionables, pero no certifican por sí solos la capacidad de gobernar.
La oposición cubana y la unidad
Un frente común para conseguir el fin del régimen actual, no implica que nadie deba abandonar sus ideas o disolver organizaciones; solo significa que articulemos las voces hasta lograr la caída de la dictadura e instaurar un sistema democrático en Cuba. Una vez conseguido este objetivo, cada cual será libre de posicionarse política e ideológicamente donde lo desee.