Perestroika sin Glasnost o el arte de «dejar de ser, para seguir siendo»
Cuba no es la Unión Soviética de los ochenta, porque Internet ha abierto un espacio de información que entonces resultaba impensable. Sin embargo, en el caso cubano, esa apertura no procede de una política gubernamental orientada a la transparencia, sino que existe «a pesar» del Gobierno y perseguida por este. Lejos de cualquier glasnost, el Estado cubano penaliza toda forma de expresión, digital o física.
Propiedad, desigualdad y reconstrucción productiva en Cuba
La tarea de reconstrucción productiva exigirá una importante movilización de fondos públicos y privados, sin olvidar la relevancia de la inversión internacional y, sobre todo, el capital financiero y social de la diáspora. Para ello, asegurar un marco jurídico estable y predecible para los derechos de propiedad será una cuestión de primer orden.
¿Perestroika?
La brújula de Raúl Castro y su grupo no es Gorbachov, sino Putin. Internamente tendrán resistencia a un cambio sin democracia como meta de llegada. Y Estados Unidos, que es el único interés de los aprendices a capitalistas de la Isla, no parece dispuesto a aceptar la mano que le extienden. Hay que seguir muy de cerca este proceso. Nos compete a todos.
Cuba y la economía opaca: el desafío de las reglas claras
Fortalecer la transparencia y reducir la discrecionalidad no solo protege a los negocios privados existentes, sino que asegura que las transformaciones económicas y la inversión extranjera beneficien al conjunto del país. La transparencia y el respeto a las garantías políticas y jurídicas son elementos clave para que Cuba pueda avanzar en sus reformas, integrar a sus ciudadanos y negocios privados, y atraer inversión extranjera de manera ordenada, justa y sostenible.
El «Programa de Gobierno» cubano: entre la retórica agotada y la ausencia de soluciones reales
El llamado «Programa de Gobierno» debió ser un punto de inflexión. Podría haber sido el documento que reconociera los límites del modelo vigente y abriera la puerta a una transición responsable hacia una economía mixta, productiva y equitativa. Pero no lo es. Es otro síntoma de una dirigencia que aún prefiere la retórica al análisis, el control a la eficiencia y la preservación del poder a la construcción del futuro.
Cuba: ¿reformas económicas o transformaciones sistémicas?
En Cuba se han perdido todas las oportunidades para las reformas económicas. El sistema es el problema, y si queremos que el país salga de su terrible colapso, no queda otra alternativa que transformar totalmente el sistema político, desde su actual carácter totalitario y represivo, a uno democrático, en el que prosperen las libertades, apegados a la ley y al Estado de derecho.
Cuba: entre el «socialismo burocrático» y el capitalismo autoritario
En Cuba nos enfrentamos a una disyuntiva grave: nuestra existencia como Nación independiente o perpetuar la inmensa y creciente dependencia externa a que nos ha sometido la inviabilidad actual de la economía y la depauperación y precarización generalizadas de la vida social.