¿Orden constitucional o camuflaje escenográfico?
A pesar de su declarada pretensión de estar colocado por encima de la sociedad y del Estado, visto su escaso éxito en anticipar crisis, producir soluciones y reorganizar el sistema; el Partido Comunista y sus congresos cumplen la misma función en esas alturas que la que cumpliría un globo aerostático: dejar que el viento lo mueva. Solo mantiene la ficción de unidad y dirección y organiza discursivamente la continuidad.
El AKM azul o la hipocresía de cierta izquierda
Cuba merece que sus artistas más grandes tengan el coraje de estar del lado de esas generaciones traicionadas, incluso cuando eso significa enfrentarse al poder que los alimenta y protege. Silvio Rodríguez tiene ese coraje en sus canciones. Ojalá lo hubiera tenido frente a Díaz-Canel.
Anatomía de una obsesión: el «bloqueo» en sesenta y cinco años de discurso oficial cubano
El uso del bloqueo como significante vacío es una estrategia que termina en la autoderrota. Cuando la misma palabra intenta dar cuenta de décadas y crisis distintas, pierde precisión, fuerza y sentido. Este análisis no evalúa el efecto del «bloqueo», pero sí valora cómo se enuncia desde las máximas autoridades de la Isla, quienes, a golpe de repetición, lo han convertido en un manto que solo hace que nos preguntemos por aquello que nos oculta.
¿Deja vu?
El enfático uso del término «líder de la Revolución Cubana» como manera visible de demostrar la verdadera jerarquía dentro de la cúpula de poder, plantea muchas dudas sobre la confianza que el anciano le tiene a aquel que un día fue «el único sobreviviente» de una lista de posibles sucesores. No era el más adecuado, ni el deseado; sencillamente era el único que quedaba.
«El caso Gil». La defenestración que salió mal
Lo extraordinario en el caso de Alejandro Gil es que, por primera vez en décadas, un defenestrado se niega a asumir la culpa y exige transparencia, desafiando la lógica totalitaria que hasta ahora había garantizado el silencio y la sumisión. Todavía no sabemos cuál será el desenlace, pero sea lo que fuere, las fisuras quedan expuestas.
Las cortinas del poder...y las nuestras
Cuando el grupo que de verdad dirige la Isla abre tantas puertas a la vez, ello indica que piensa escapar por alguna. Y escapar no significa abandonar el poder, sino mantenerlo bajo otro rostro, como Arya Stark en Juego de Tronos. La destrucción del país, dramática, pública y notoria en las provincias orientales tras el paso del huracán Melissa, parece obstaculizar esa escapatoria.
De cuadro a puente: autocrítica desde la Cuba que fue
El sistema pierde por días las garras sobre la sociedad, que cada día se hará más autónoma y transnacional. Liderar no es mandar, es liberar. Y Cuba necesita menos cuadros y más puentes. Cuba se puede reconstruir, pero no desde la geometría torcida del miedo. Sino desde la arquitectura íntegra de la esperanza.
Renuncia
No se trata de cambiar cargos y nombres; es necesario pasar la página del gobierno inepto y el sistema disfuncional, hacia otro democrático y participativo, en el que el concepto de soberanía sea el ejercicio del mando por el pueblo. Y el soberano, lo sabemos, no delega sus atribuciones.