Fidel Castro: «la Revolución soy yo»
El liderazgo carismático de Fidel Castro giró en torno a un discurso demagógico a partir de la identificación entre «Patria», «Revolución» y «Socialismo», la nueva Santísima Trinidad en la que el pueblo debía depositar su fe y esperanza. En este entorno distópico, él reinaría como especie de mediador, un sumo sacerdote que en cada momento explicaría a la gente qué hacer para mantenerla.
Fidel, una tarea del Partido. Análisis de la serie «El siglo de Fidel»
Las celebraciones por el centenario de Fidel Castro es una tarea del Partido, al más puro estilo de los cientos de derroches anteriores que sumieron a Cuba en la miseria, se perfila en el horizonte. Pasará agosto y pasará la efeméride. Los textos quedarán en un archivo digital que nadie relee, los certificados de participación en alguna gaveta, y será el pueblo quien sufragará, con más penurias, los tremendos gastos ocasionados. El siglo de Fidel resultó ser, exactamente, el tiempo que tarda un hombre en destruir un país.
Legado en ruinas
El nuevo año 2026 será el del centenario de Fidel Castro y, paradójicamente, llega cuando las dos columnas fundamentales de su legado aparecen en ruinas. Por un lado, el relativo bienestar que el régimen construyó durante décadas como base material de su pacto social se ha desmoronado ante los ojos de todos. Por otro, el sistema de control, represión y culto al poder que sostuvo a ese modelo muestra signos claros de agotamiento.