La transición no llegará sola
Un movimiento cívico nacional, organizado y transversal, alteraría sustancialmente la ecuación, el pueblo dejaría de ser un sujeto pasivo que padece mientras otros negocian y pasaría a convertirse en un actor con capacidad real de incidir, condicionar y modificar las reglas del juego. Sin esa articulación, cualquier transformación será siempre incompleta, tutelada o fácilmente reversible.
Eppur si muove…
Ante el panorama de una sociedad que insiste en mantener un partido único y tiene, además, «congelado» ―que en lenguaje tropical equivale a decir «cerrado, inmóvil»― el proceso de creación de nuevas asociaciones ciudadanas ¿qué se podría esperar más que el acelerado desarrollo de la disidencia? En ese punto estamos.