En torno a un Castro III
Cualquier proceso de transición que se abra en Cuba tendrá que partir de la expropiación de las propiedades, negocios y cuentas bancarias de la familia Castro y sus testaferros nacionales y extranjeros, por haber sido obtenidas mediante el robo y la usurpación de propiedad pública perteneciente al pueblo, iniciada por Castro I desde los inicios de la mal llamada Revolución en el Poder. Los expropiadores deberán ser expropiados y sus cuentas confiscadas.
El cargo y la sombra: por qué Cuba no es Venezuela
No conviene, como decían nuestras abuelas, «confundir la leche con la magnesia», y tratar a Cuba como si fuera Venezuela equivaldría a descargar toda la fuerza precisamente allí donde el poder no está. El régimen cubano no caerá el día en que cambien sus rostros, sino aquel en que cedan sus costuras; y esas costuras no están en un cargo formal, sino en el miedo y el deseo de sobrevivir de quien lo ocupa.
Crónica de una metamorfosis anunciada: el Cangrejo que quiere ser mariposa
Que el Cangrejo no se confunda, y que no se confundan tampoco quienes lo acechan desde las dos orillas. Si algo va a revitalizar a Cuba, si algo la ha revitalizado siempre, no es el caparazón que muda, sino el pueblo que resiste debajo, el que llegó al límite de la resiliencia y todavía está de pie. Ese pueblo no necesita que le administren la próxima apertura; necesita que, por primera vez en sesenta y siete años, nadie se la robe.
Raúl Guillermo, el último Castro
Raúl Guillermo Rodríguez Castro representa la degradación de un modelo político y de los hombres y mujeres que lo impusieron; pero, a la vez, es la defensa de ese modelo político. Porque nos habla del ritmo incesante de Nueva York, del romanticismo y la gastronomía de París y de la opulencia de Moscú, sin mencionar palabras como «democracia», «derechos» o «libertades».
Ventriloquia política en la Cuba de los Castro
Lo que Raúl Guillermo no dijo, no se debe a una repentina conversión democrática, ni a una identificación suya hacia una posible apertura; se debe a que dichos términos estorban al negocio. Quien necesita inversión extranjera, comercio y un «modelo económico muy cubano», no puede seguir llamando «imperio», o «criminal», a su posible socio comercial.