El modelo GAESA «de tiburón autofago»

Hay pescadores sádicos que disfrutan abriendo el vientre a los tiburones y devolviéndolos al mar para verlos voltear en círculos, devorando sus propias entrañas hasta morir. Algo similar ocurre con el grupo de poder militar-burocrático cubano: para mantenerse en su trono, no ha vacilado en alimentarse de las propias empresas, trabajadores y ciudadanos en general, tanto en la Isla como exiliados. Es el mismo grupúsculo que ahora, bajo presión máxima de Trump-Rubio y tras condenar durante décadas a los que predicamos reformas imprescindibles, opta por olvidarse del comunismo prometido y actuar como resucitador del capitalismo, aunque negándolo oficialmente.

¿Acaso creen que hemos olvidado anteriores períodos de liberalización controlada, súbitamente extinguidos en cuanto volvieron a sentirse lo suficientemente fuertes? ¿Creen viable repetir en 2026 el modelo de capitalismo de burócratas reciclados aplicado en varios de los antiguos países socialistas? ¿Piensan que 176 medidas económicas, sin libertades ni garantías, van a apaciguar al pueblo protestante que ha perdido el miedo y satisfacer el ultimátum de EE.UU.? ¿O están preparándose para una reconversión aún más sorprendente?

Analicemos someramente cómo ha transcurrido la autodestrucción de la Isla durante el quinquenio 2021-2025 por el grupo de poder castrista y su holding GAESA, a sabiendas de que arrastraban a la nación a la mayor crisis de su historia y consumían las propias entrañas de su poder.

-I-

Si bien la apropiación de la economía nacional por parte de los Castro y sus acólitos, con mascara de país socialista empeñado en la construcción del comunismo, se inició desde el mismo 1959 (I y II); la decisión de privatizarla directamente desde las sombras data de 1994, cuando se creó el holding GAESA, incubado bajo el manto protector del fuero militar y la inscripción en el exterior (Panamá).  

Quizás sin saberlo, el soberbio grupúsculo intentaba hacer realidad lo que España ensayó infructuosamente con su Real Compañía de Comercio de La Habana (1740-1757): monopolizar las ramas principales de la economía en beneficio de la familia real y la élite burocrática-militar. Comprender que eso destruiría las posibilidades económicas del país le llevó a la Corona trece años; sin embargo, la triada Gobierno/Partido/Estado (GPE) aún lo defiende, y ha preferido reconocer el fracaso de sus pregonados mecanismos socialistas antes de cuestionar siquiera el fatídico rol de la megaempresa familiar.   

Lo cierto es que ningún país puede sostenerse sin crear nuevos valores, únicamente estafando a su propia gente, a aliados geopolíticos (URSS, Venezuela, China, Rusia, México) y a inversionistas ilusos que creyeron hacer negocios mutuamente beneficiosos con tan inescrupuloso partner.

Nadie puede incluir en su fondo de inversiones los gastos que debió ejecutar para el sostenimiento de su casa. Si decide hacerlo para multiplicar sus ganancias, algún día las paredes caerán y el techo lo sepultará junto a sus espectaculares estados de cuentas. Esto es lo que GAESA ha provocado con su modelo kamikaze de supuesto enriquecimiento a costa del país.

Si una vez obligaron a Ubre Blanca a producir cada vez más leche hasta que su organismo colapsó, ahora han hecho lo mismo con toda la economía nacional y su componente principal, la población de la Isla y la diáspora. Pero la mayoría de los cubanos no salieron tan dóciles como la pobre vaca. Millones decidieron votar con los pies y emigraron, mientras los que se quedaron han luchado, con indomable resiliencia popular y variadas formas de resistencia civil, por enfrentar las facultades omnímodas de las empresas de GAESA.

-II-

Desde 2020, la ambición desmedida del referido holding por expoliar las remesas mediante mercados en divisas y servicios de Internet ―los más caros del mundo―, incentivó tanto el crecimiento de las desigualdades y la extensión de la pobreza, como el de la resistencia de la sociedad civil independiente y la radicalización de sus organizaciones y figuras. (1) 

En vísperas de la pandemia, las acciones de intelectuales y artistas independientes (artivismo) contra las normas mordaza que dictara el grupo de poder para controlar la creación artística (Decreto 349), y el entorno digital (Decreto-Ley 370), generaron amplia repulsa nacional e internacional. El intento de quebrar por la fuerza a su principal exponente, el Movimiento San Isidro (MSI), devino tiro por la culata para el régimen, al provocar campañas por la liberación de Denis Solís, Luis M. Otero Alcántara y Maikel Castillo y la famosa manifestación de intelectuales y artistas frente al MINCULT el 27N, en repudio al ataque a la sede del MSI, que culminó en violenta represión, liderada por el propio ministro de Cultura, Alpidio Alonso.

Con la situación interna caldeada, la crisis pandémica en marcha y sin aceptar las demandas populares ni las propuestas hechas por especialistas e instituciones nacionales y externos, los gobernantes cubanos decidieron imponer su propio paquete de medidas: la Tarea Ordenamiento (TO, enero 2021), seguida poco después del Reordenamiento.

Su objetivo era reforzar la explotación al pueblo de manera inmisericorde, capitalizando su doble condición como comerciante y patrono único para exprimir cuanta fuente de ingresos pudiera controlar. A pesar de la demagogia discursiva de «Pensar como país», la verdadera consigna era: «Candela al jarro hasta que suelte el fondo».

Escudado en una falsa reunificación monetaria, el GPE, en modo comerciante- monopolista, subió repetidamente los precios de los bienes y servicios que ofertaba en su mercado cautivo, en particular el de las tarjetas MLC, multiplicando artificialmente sus ingresos y los de GAESA a costa de los consumidores, fueran empresas o individuos, nacionales o extranjeros. Al vender en divisas productos y servicios imprescindibles, actuaron como secuestradores de las familias y amistades que los exiliados tenían en la Isla, obligándolos a enviar remesas que pasarían a sus arcas como una especie de rescate por los rehenes.  

Al unísono, como Estado patrono, demoró durante años el incremento del salario de sus trabajadores semiesclavizados para luego, en lugar de adoptar una tasa de cambio más realista, continuar con la política voluntarista de mantener diversas tasas de cambio que traspasaban los efectos de la crisis a los bolsillos de los consumidores. El prodigio de la supervivencia de las familias cubanas sin ingresos en divisas, sobrepasa cualquier otro milagro económico ocurrido en el mundo.

Sin embargo, entre 2021-2025, la exaltación de GAESA al control del Estado halló su más destructiva forma de realización en el desvío hacia sus cuentas de una parte sustancial del presupuesto y los ingresos netos de la nación. Tras haberse apoderado antes, con apoyo gubernamental, de la mayoría de las empresas, nacionales y extranjeras (2) que poseían instalaciones turísticas y de servicios; GAESA se aplicó al lucrativo negocio inmobiliario de la construcción hotelera, financiada por el presupuesto nacional a expensas de las necesidades reales del país.  

Este quinquenio contempló, año tras año, el grotesco espectáculo de un país hambreado, con su infraestructura colapsada, la industria y el agro arruinados y los servicios reducidos al mínimo ―incluyendo los turísticos―; que gastaba la mayor parte de su presupuesto en la construcción de hoteles que se mantuvieron casi desocupados. Como nadie se ha dignado a explicar las fuentes de tales inversiones, (3) cabe la sospecha de que mediante ellas se lavara dinero proveniente de actividades mal habidas, con la connivencia de los propios diputados de la ANPP, que jamás cuestionaron el origen de tales montos en divisas y tampoco exigieron que se invirtiera en otras esferas más necesarias para los intereses nacionales, como la alimentación; la inversión, mantenimiento  y distribución de energía eléctrica, y el mejoramiento de los servicios sociales de consumo.

-III-

En abril de 2021, el reinado de GAESA se consolidó con la destitución súbita de Leopoldo Cintra Frías como ministro de las FAR ―tras ordenar a la Contrainteligencia Militar (CIM) que investigara al supermonopolio―, y su sustitución por el incondicional Álvaro López-Miera; la realización del VIII Congreso del PCC, el del supuesto retiro de la «generación histórica» y promoción de la «generación de la Continuidad» con Miguel Díaz-Canel como secretario del PCC; y la eliminación, por si acaso, del cargo de Segundo secretario. De todas formas, Raúl Castro continuaría siendo el mandamás, con el título falso de «líder histórico de la Revolución».

Mientras GAESA disfrutaba de inmensos beneficios al apropiarse de todas las divisas, a partir de la eliminación del CUC y su sustitución por la tarjeta digital en MLC; la situación social se tornaba explosiva. La jornada gloriosa del estallido popular acaecido el 11 de julio de 2021, y la arremetida represora ordenada por Díaz-Canel, marcaron un antes y un después en la historia de la Revolución.  Durante dos días, suspendieron el servicio de internet en todo el territorio para evitar trasmisiones en vivo de sus desmanes; golpearon sin medida a cientos de protestantes, allanaron sus domicilios, los detuvieron arbitrariamente y asesinaron al joven Diubis Laurencio Tejeda, pobre y negro, residente en el barrio la Güinera. (4)

Aun así, el grupo de poder no pareció advertir la gravedad de lo ocurrido ni consideró conveniente modificar sus modos de actuación represivos y los esquemas extractivos de GAESA. En lugar de abrirse al diálogo con la sociedad civil independiente, lo interpretó como una gran victoria y, en el segundo semestre, prohibió la realización de la Marcha Cívica solicitada por el grupo Archipiélago en el marco de la Constitución de 2019; prosiguió con los arrestos arbitrarios y destierros, e inició una campaña de juicios que condenó a más de mil detenidos a largas penas de prisión.

La crítica situación interna impulsó a miles de familias a emigrar hacia cualquier otro país, en especial los EE.UU. Para lucrar con la creciente diáspora hacia la frontera estadounidense, las dictaduras de Nicaragua y Cuba establecieron el negocio conjunto de los vuelos Habana-Managua sin visado. Cientos de miles de cubanos lo vendieron todo para costearse los caros pasajes y la continuidad del viaje mediante redes de traficantes de personas, o «coyotes».

En 2022, el depauperado peso cubano cayó definitivamente en una espiral descendente ante la divisa de GAESA, el MLC, llegando a cotizarse a 120x1. El incremento de la represión con el nuevo Código Penal, (5) la falta de medidas de recuperación efectivas, la inflación galopante y la creciente ola de apagones por rotura sucesiva en las termoeléctricas debido a la obsolescencia y la falta de mantenimiento y combustible; sistematizaron las protestas sociales en diversas comunidades y barriadas, con la correspondiente respuesta de los cuerpos armados, que siempre han dispuesto de combustible y transporte.

El 2023 fue escenario de una nueva pero ilusoria luna de miel con Moscú. En medio de un anunciado crecimiento de relaciones económicas y políticas, el GPE llegó a autorizar al Instituto Stolypin para que diseñara una reforma de la economía cubana «a lo ruso». Sin embargo, las sugerencias de los tecnócratas putinistas les parecieron demasiado liberales y prefirieron continuar construyendo hoteles de GAESA, a costa de arruinar el resto de la economía, (6) al tiempo que incrementaban compras en EE.UU. ―desde alimentos hasta mercancías exóticas―, para revender en su mercado en MLC.

El desplome de la moneda nacional fue de tal magnitud, que llevó al Banco Central de Cuba a aplicar el llamado «Proceso de bancarización» (Res. 111/2023), por medio del cual se impuso a empresas y personas naturales el tránsito hacia pagos digitales, a sabiendas de que no existía la infraestructura necesaria. Esto condenó al calvario a miles de vendedores ansiosos de obtener efectivo y de consumidores que no encuentran cómo pagar; además de a trabajadores imposibilitados de extraer sus salarios y ancianos y pensionados que desfallecen a las puertas de las instituciones bancarias.

Durante 2024 y 2025, GAESA acentuó su autofagia económica estrujando al sistema empresarial nativo y a la población de la Isla y el exilio. Cuando la dupla Trump-Rubio llegó al poder, con su política de máxima presión contra el sistema empresarial de GAESA, sus líderes y familiares ―muchos de ellos viviendo y negociando en los EE.UU.― la situación reventó y el país se convirtió en una verdadera sucursal del infierno en la tierra.

El saldo de la política inmisericorde de sobreexplotación del pueblo ha sido muy negativo para el grupo de poder castrista. Como resultado, ha visto reducidas las filas de sus seguidores dentro y fuera de Cuba, multiplicadas las de sus opositores en todos los sectores sociales, aumentadas las organizaciones de la sociedad civil independiente y sus alianzas con las fuerzas del exilio, y cada vez más aceptada entre los habitantes de la Isla la presión estadounidense para un cambio de régimen; además de convertir la protesta social en una realidad cotidiana, algo impensable una década atrás.

No obstante, la agonía del modelo GAESA de explotación no parece agotar las posibilidades del grupo de poder castrista, que aspira a sobrevivir a la administración Trump y no se queda de brazos cruzados. Cuando su largo período de acumulación originaria de capital, en que han expropiado primero a la burguesía y las clases medias y luego a toda la nación toca a su fin, parecen decididos a presentarse ante al mundo desembozadamente, como el grupo financiero familiar dueño de la economía cubana. ¿Serán capaces de transferir las empresas de GAESA a entidades estatales para burlar las sanciones estadounidenses y luego privatizarlas directamente? Habrá que verlo en próximos análisis.

***

(1) El 24 de junio de 2020, un joven negro, Hansel Ernesto Hernández Galiano, murió asesinado por la policía en Guanabacoa, convirtiéndose en el estandarte de una vibrante Campaña por Hansel de solidaridad nacional e internacional encabezada por el Comité de Integración Racial, UNPACU y el Observatorio Cubano de Derechos Humanos.

(2) Entre otras, las cubanas CUBALSE, 2009 y Habaguanex, 2017, y extranjeras como TELECOM ITALIA, 2011. En abril de 2012, el Decreto 296 otorgó a ETECSA, ya en manos de GAESA, los derechos del servicio de la telefonía móvil celular hasta 2036, y la premió estableciendo que hasta 2023 abonara apenas el 5% de sus utilidades netas al Estado, pero no en dólares sino en pesos cubanos. La moneda dura quedaría en el BFI, por entonces perteneciente a la Corporación CIMEX S.A, que pasaría a GAESA en 2016.

(3) Al pertenecer GAESA y sus empresas al MINFAR, y estar inscriptas en Panamá y otros paraísos fiscales, se considera que ninguna entidad ―cubana, ni internacional― puede fiscalizarlas. Reconocer públicamente esta situación anómala, le costó el cargo a la inoperante contralora general de la República, Gladys Bejerano (julio 2024).

(4) La violencia fue tal, que provocó eventos inéditos: un pronunciamiento de la Alta Comisionada de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, la socialista Michelle Bachelet, instando al diálogo y la liberación de los detenidos; así como, una carta de protesta de la Gran Logia Masónica de Cuba a Díaz-Canel.

(5) En agosto de 2022, la represión se cebó sobre el equipo de jóvenes miembros del popular medio El Toque en la Isla y sus familiares. Interrogatorios, chantajes, amenazas de ser procesados según el nuevo Código Penal y declararlos regulados de súbito para impedir su participación en el evento Media Party en Argentina, obligó a nueve de ellos a desvincularse del medio. Cuatro denunciaron públicamente el horror vivido.

(6) Entre 2009-2023 la tendencia sectorial mostró que mientras en el turismo se empleó el 39% del fondo de inversiones, en energía solo alcanzó el 13%; 4,83 en el agro; 2,92 en salud y 1,72 en educación.

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Imagen principal: Sasha Durán / CXC.

Mario Juan Valdés Navia

Historiador. Investigador Asociado en National Humanities Center y Duke University, Durham, Estados Unidos.

https://www.facebook.com/mariojuan.valdesnavia
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