A contracorriente: Cuba-Estados Unidos y la libertad

Vuelvo a contracorriente ―como en un reciente post sobre la hipotética intervención de EE.UU. en Cuba― para compartir argumentos sobre los efectos indeseados de políticas que convergen con las ansias de libertad de los cubanos. ¿Puede el régimen reflotar y sacar ventajas de crisis bilaterales? Lo ocurrido entre febrero y mayo sugiere que sí.

Especialmente desde la captura de Nicolás Maduro en Venezuela, el 3 de enero, la administración de Donald Trum elevó al máximo el discurso agresivo y las sanciones contra el régimen cubano. Muchas personas enardecidas, entusiastas y desesperadas, afuera y adentro, esperan resolver ahora el problema de Cuba.    

No obstante, el gobierno cubano, incapaz de resolver la crisis sistémica y el conflicto interno con sus ciudadanos, sabe lidiar y aprovechar los escenarios de tensión con EE.UU. De tal modo, articula respuestas por diversas vías y logra sobrevivir, ganar tiempo ―su mayor aspiración― y provocar hasta un cierto reflujo de la lucha democrática dentro del país.

-I-

Entre febrero y mayo, tres de esas respuestas en el ámbito interno fueron:

1. Máxima tensión social: 

Incrementó la represión y el clima de terror en la ciudadanía y las cárceles, ahora escudado en la posible intervención estadounidense. En ese lapso la cifra de prisioneros políticos alcanzó récord: 1.260, veintitrés nuevos en abril. Además, detenciones arbitrarias, desapariciones temporales, amenazas, campañas de descrédito y criminalización del disenso, cortes de internet, etc. Simultáneamente, más de mil protestas públicas, denuncias y acciones cívicas en todas las provincias, a pesar de la disminución registrada en abril cuando hubo por lo menos 366 acciones represivas

2. Campaña de recogida de firmas «Por la Patria»:

Supuestamente voluntaria y popular, exhibida por el gobierno como apoyo a sí mismo, sabemos que fue un descomunal despliegue del Partido/Gobierno/Estado y sus organizaciones subordinadas (CTC, CDR, FMC, UNEAC, etc.), para prácticamente obligar a suscribir. Según el gobierno firmaron más de seis millones de ciudadanos, lo que representaría una adhesión del 81% de los mayores de 16 años. No obstante, tal cifra resulta increíble, y esta vez existen testimonios de la manipulación, y de resistencia por parte de muchos ciudadanos.

3. Desfile por el 1º de mayo:

Replicaron el formato tradicional, aunque menos masivo y con una ruta que facilita la dispersión visual. Según medios oficiales, participaron más de cinco millones en todo el país, y además asistieron «amigos» de 38 países, en delegaciones de 152 organizaciones sindicales y solidarias. Con todo, a pesar de la represión contra sindicalistas independientes y activistas en los días previos y durante, dieron apariencia de apoyo. Excelente momento para presentar el supuesto triunfo de las firmas.

-II-

Otras cuatro respuestas tuvieron más proyección internacional:

4. Campaña para conseguir ayuda humanitaria de emergencia:

Ideológicamente afín al régimen, con amplia cobertura mediática y dos objetivos: ofrecer alivio inmediato a la gente, amortiguar la resistencia interna y mostrar apoyo internacional. Un mensaje especialmente para la ciudadanía y EE.UU. Más de seiscientas personas de varios países ―incluidas figuras políticas y mediáticas―, participaron en flotillas desde América y Europa con toneladas de ayuda. Y siguen.

El gobierno los recibió, hospedó en hoteles iluminados y ofreció un programa turístico y cultural. Con las consignas «romper el bloqueo», apoyar a la «Revolución» y la «continuidad», entregaron suministros médicos, alimentos, bicicletas, paneles solares, equipos fotovoltaicos, etc. No obstante, el espectáculo generó reacciones opuestas y polarizadas, especialmente entre cubanos de la Isla y la diáspora.  

5. Propaganda del Movimiento de Solidaridad con el gobierno, atendidospor las embajadas cubanas en más de cien países:

Participaron medios de comunicación y movimientos de varios países latinoamericanos (Brasil, México, El Salvador, Colombia, República Dominicana, Argentina) y la India, por ejemplo. También varios capítulos nacionales de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad (REDH), organizada por Cuba y Venezuela hace años, incluida una declaración de intelectuales cubanos.    

6. Establecimiento ―entre marzo y abril― de una red de respaldos que conecta a México, Rusia, China, Irán, Venezuela, Nicaragua, Bolivia y Turquíaen torno a la «supervivencia política» del régimen cubano:

Un reciente informe de Gobierno y Análisis Político (Gapac), registra el logro de una cooperación «estructural y adaptativa», «diseñada para durar». Nótese que opera en cuatro niveles simultáneos con actores claves: sostenimiento material (México), apoyo energético estratégico (Rusia), respaldo diplomático (China e Irán) y articulación regional y multilateral (América Latina con proyección hacia Eurasia). Impacto principal: reduce las posibilidades de que «la presión externa» «acelere un cambio político en la Isla».

7. Ofensiva multilateral:

El gobierno consiguió apoyo «por aclamación» a su nombramiento en el Comité de las Organizaciones No Gubernamentales del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas (ECOSOC), para el período 2027-2030. Han nombrado para esa comisión especializada en Sociedad Civil, a un gobierno que únicamente acepta en su país a organizaciones subordinadas al Estado.

Su intolerancia y represión hacia la sociedad civil independiente se ha reconocido y denunciado en importantes foros multilaterales de la propia ONU, como el Consejo de Derechos Humanos (CDH) y el Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial (CERD), por ejemplo. Con este nombramiento puede esperarse que continuará obstaculizando la acreditación y labor de organizaciones cubanas, ganará autoridad ante cualquier procedimiento o debate en ese Foro y podrá intentar, incluso, que se le retire el estatus consultivo a organizaciones que ya lo tienen o aspiran a él, como Cubalex

-III-

Las tres últimas respuestas del régimen hacia el mundo muestran el desafío que tienen los activistas cubanos que realizan una labor de incidencia internacional, con enormes desventajas y, aun así, cada vez mejores resultados. Es como la originada durante la Guerra Grande (1868-1878), una diplomacia insurgente que tiene que moverse en el mismo escenario que lo hace el Estado, el cual, aunque anacrónico y opresivo, está muy bien establecido en el sistema de instituciones internacionales.

Parecería insólito el nombramiento de Cuba en el ECOSOC, pero no lo es. Poco antes eligieron a Irán ―un régimen terrorista que asesinó a miles de ciudadanos en pocos meses― como vicepresidente de la Comisión de Desarrollo Social de esa misma organización multilateral. Y recientemente, el presidente de la Asamblea General declaró apoyo a Cuba, diferenciándola de Venezuela. Es una consecuencia del privilegio persistente de los Estados y de alianzas espurias de las dictaduras ―sobre ello escribí hace poco―, que avanzan sobre la base de manipular, preservarse y erosionar el sistema internacional en su beneficio.   

Ninguno de los intelectuales, artistas y movimientos que se solidarizan con el gobierno diciendo que es «con Cuba» ―articulados a través de la manipulación y el trabajo por décadas de su diplomacia e instituciones dentro de la Isla―, se ha pronunciado alguna vez contra la represión y sufrimiento del pueblo, cuya responsabilidad es del gobierno. No quiere ver ni se entera de las protestas sociales, ya directas contra los símbolos del poder, como el Partido Comunista.  

Tres meses de tensión maximizada sirven para valorar. Al parecer, el clima y el discurso agresivo de EE.UU. no está ayudando como se cree. Tampoco el silencio de otros actores importantes, como la Unión Europea, que, como puede notarse, se apartan más al quedar el conflicto en terreno de la doctrina Monroe.

La dictadura cubana tendrá su fin, pero para que la transición ocurra, para que sea real y sostenible, se necesita una combinación inteligente de rutas; menos altisonante y con protagonismo de los sectores democráticos cubanos. El insuficiente conocimiento del adversario facilita a veces que, incluso queriendo ayudar a confrontarlo, se retrase el final.

Para lograr el objetivo de la democracia hay que conocer las debilidades y las capacidades de manipulación de ese adversario; y quebrarlo. Un Movimiento Cívico Nacional le daría cuerpo, impulso político y autoridad moral a la ciudadanía cubana. Además de ser legítimo, atraería la solidaridad desideologizada del mundo, y, en cualquier escenario, sería un actor imposible de desconocer.

Ni Cuba es una excepción, ni las dictaduras son invencibles. 

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Imagen principal: Sasha Durán / CXC.

Ivette García González

Doctora en Ciencias Históricas, Profesora Titular y escritora cubana.

https://www.facebook.com/ivette.garciagonzalez.9
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