Desmontar el PCC sin desmontar el pluralismo
La democracia no es un eslogan de campaña, un concepto vacío o una trampa para ingenuos; ella es nuestro horizonte, el que nos permitirá superar décadas de exclusión política e impedirá que la patria sea convertida, de nuevo, en propiedad de una organización o ideología supremacista. Para lograrla, evitemos dos simplificaciones peligrosas: creer que basta con prohibir el PCC para desmontar el poder real, y confundir justicia democrática con proscripción de toda la izquierda.
¿Debería proscribirse el Partido Comunista de Cuba?
La democracia que construyamos deberá saber defenderse de quienes, como el Partido Comunista, son incompatibles con su existencia; pero también garantizar la participación de derechas e izquierdas, porque solo de su libre competencia y de la implicación de los ciudadanos nace el vigor de una democracia.
El derecho de libre expresión en Cuba: entre la Declaración Universal y la legalidad socialista
La verdadera salida del desamparo no depende de la ONU. Puede que un sistema multipartidista tampoco lo haga; pero está más que demostrado que un sistema de partido único, excluyente desde sus cimientos, no es capaz de garantizar todos los derechos para todas las personas.