Morón en perspectiva: el fin de la excepcionalidad cubana
En Cuba no ocurre nada excepcional. En cualquier época y contexto en que un gobierno ha empobrecido a la gente, desconocido la voluntad popular y reprimido con violencia; la protesta social ha sido la respuesta. Esta es una crisis eminentemente política. Nos creyeron invisibles; no lo somos. Para ellos no existimos; pero estamos aquí.
El discurso en una habitación silenciosa
La población ya no se reconoce en el monólogo y cada día, cada noche, ha comenzado a construir su propia plaza pública en los márgenes digitales o en las calles de los barrios, donde el control narrativo del Estado se disuelve entre escasez y gritos de libertad.
Cuba, El 4tico, Trump, el convoy y la izquierda trasnochada
Cuba necesita que alguien tenga el coraje de decir la verdad completa: que el embargo daña, pero que el régimen destruye. Que la presión externa agrava, pero que la opresión interna es la raíz. Que Cuba no es un símbolo ni un peón geopolítico: es ocho millones de seres humanos que merecen luz, comida, libertad y que dejen de usarlos como escudo.
El estallido social del 11 de julio y la persistencia de la memoria
En estos cuatro años post 11J, el respaldo popular al gobierno ha mermado notoriamente. Ante esa realidad, temen no contar con que el pueblo salga a defenderlos. Nosotros, el «antipueblo», cada vez somos más. Y las experiencias del 11j, las positivas y las negativas, continúan latentes.