NO ES TIEMPO DE HEROES
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En Cuba, donde el reconocimiento ha sido un recurso racionado y condicionado a la lealtad ideológica; la reparación comienza por restituir el estatus de persona a quienes fueron degradados a las categorías de «escoria», «asalariado», «disidente» o «traidor». Apostar por la justicia restaurativa en Cuba significa ser flexibles en los mecanismos que escogemos para intervenir.
El impacto de las alianzas de las dictaduras en ámbitos multilaterales es múltiple, además de nocivo para los pueblos y el sistema internacional. Es hora de invertir la tendencia. El derecho y el sistema internacional, en particular el de derechos humanos, emergidos luego de la Segunda Guerra Mundial, son conquistas civilizatorias que deben preservarse, reformarse y fortalecerse antes de que sea demasiado tarde.
Somos los cubanos, de la Isla y del exilio, quienes debemos exigir justicia, libertad y democracia, pero, sobre todo, los que debemos velar porque estos principios lleguen a consolidarse en el futuro. Quizás entonces podamos decir, volviendo la vista atrás, que una tarde de febrero, en Madrid, se respiró el aire de una Cuba libre tras más de seis décadas de intransigencia y exclusión.
Los postulados martianos sobre economía, si bien con limitaciones, estuvieron presentes en el salto que, entre 1902 y 1958, ubicó a Cuba entre los primeros países de América Latina. A la vez, la negación de los mismos ha generado el retroceso que nos condujo a la actual crisis humanitaria. Los nuevos proyectos deben tomar en cuenta los preceptos martianos, para que los cubanos puedan desempeñar el papel activo y determinante que les corresponde en los destinos de su nación.
Es obvio que no puede llevarse a cabo el cambio imprescindible sin ayuda externa, sea mediante la confluencia de varios gobiernos o entidades internacionales o, a falta de esta conjunción de voluntades, con la colaboración de la única fuerza capaz de destruir el dogal dictatorial, la presión del gobierno de Estados Unidos sobre las fuerzas militares y civiles que detentan el poder en Cuba.