NO ES TIEMPO DE HEROES
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La ideología debe servir a la vida. No es la vida la que debe ofrecerse como sacrificio en el altar de la ideología. ¿Cómo asumir, celebrar y defender una ideología que en la práctica no permite una existencia más benévola y provechosa? Por mucho trabajo de catequesis que se haga, tales ideas no se convertirán en convicciones en la conciencia de las personas, pues no hallarán su sentido útil.
La noción de zonas autónomas temporales ofrece una contra-narrativa a los polos hegemónicos en la política cubana. También prevén la crisis y retroceso del Estado. Su entendimiento puede arrojar luz sobre hechos que, aún hoy, nos cuesta definir hasta en el mismo contexto en que sucedieron, pero, sobre todo, nos muestra una forma de resistencia poco convencional.
No importa si los graduados tienen dieciséis o diecisiete años, aun siendo menores son reclutados, por ley y con amenaza de prisión a los padres y al menor. Únicamente Corea del Norte supera a Cuba en lo rígido de sus reclutamientos, pues en dicho país el Servicio Militar Obligatorio (SMO) es, desde el año 2015, de imprescindible cumplimiento también para las mujeres.
El pensamiento democrático cubano tiene que existir en contraposición con la criatura anodina, obediente, simplona y feroz a la que mutó el pensamiento político en su relación periférica y difícil ―angustiosa si se quiere, pero también venal― con el poder sin límites, cuando dejó de hacer lo primero y más importante que necesitábamos en Cuba: pensar.
Con los discursos de la descentralización, el emprendimiento o el diálogo, el régimen intenta, a través de sus voceros oficiales u oficiosos, construir agendas intelectuales que simulen reformas, mientras preservan los elementos que constituyen el núcleo de su poder. Son operaciones de distracción, diseñadas para encauzar la atención pública hacia cuestiones importantes, pero no esenciales, y alejarla de las transformaciones estructurales que el país necesita.