¿Deberían proscribirse el Partido Comunista y otros de izquierda en un escenario de democracia en Cuba?
Todos los militantes, tanto del PCC como de su «hija», la UJC, son culpables: unos por decisión y otros por resiliencia, oportunismo, o simple omisión. La opción de no pertenecer y de no aceptar la coerción siempre han existido. Ninguna violación de derechos, por leve que sea, debería quedar impune. Pero de ahí a proscribir el partido va un buen tramo. Un sistema que discrimina opiniones políticas que no violan derechos de los demás, no es un «Estado de Derecho», ni es democrático, por mucho que lo proclame.
Más allá del castigo y el olvido: ¿qué hacer con los militares, militantes y colaboracionistas?
Más allá del castigo y el olvido: ¿qué hacer con los militares, militantes y colaboracionistas? La experiencia comparada demuestra que no existe un modelo de justicia transicional que pueda trasladarse íntegramente al caso cubano. Por ello, la opción más sólida, tanto desde el punto de vista jurídico como político, consiste en exigir responsabilidades a partir de la conducta concreta y la responsabilidad individual de cada persona, y no de su sola pertenencia a una institución del régimen anterior.