El daño del daño antropológico: notas críticas desde la antropología política
Si nuestras miserias provienen de un daño social compartido que nos ha quebrantado el espíritu y parte de nuestra esencia, y si ese daño continúa siendo validado por los cubanos de la Isla y la diáspora, entonces el destino de nuestra nación quedará indefinidamente en manos de supuestos salvadores que decidirán por nosotros. Si no estamos antropológicamente rotos, ¿qué hacemos con todo lo que sí está roto?
El daño antropológico y el sujeto sano: notas críticas desde la antropología política
El daño antropológico cumple una función retórica comprensible: nombra un sufrimiento real y le da forma narrativa, pero presenta (o permite presentar) ese sufrimiento como evidencia de lo que somos, en lugar de como consecuencia de lo que hemos vivido. La alternativa no es negar que exista sufrimiento, deterioro o costo psíquico bajo la dominación prolongada, sino reemplazar la pregunta totalizante: «¿está dañado este pueblo?», por preguntas más precisas y verificables: ¿qué pasa con la salud mental, la esperanza de vida, la libertad de prensa, el número de protestas, las tasas de migración, aquí y ahora?