La Isla en hueso
Sea porque se borran, sea porque redundan (y no dicen nada), la Patria y el Socialismo que nos dibujaron —que nos prometieron— tras la oleada revolucionaria de 1959, cada vez más son solo eso, un vago y triste dibujo, una promesa falaz que yace bajo el peso abrumador de la única certeza: la muerte.
Siempre es 26
El 11 de julio lo dejaron claro. Cuba pidió, simplemente, respirar. Al salir a la calle y gritar su malestar, la respuesta fue: «Siempre es 26». Es ahora una frase vacía. Un tiempo que se repite. Una herida que abre en lugar de sanar. La historia no es así; ni eterna ni única. Los pueblos necesitan narrativas abiertas, días nuevos, otras fechas. El pueblo cubano merece un futuro. Uno donde las fechas no inmovilicen. Si «Siempre es 26», entonces nunca será 27. Y sin un 27, sin que el tiempo vuelva a transcurrir, Cuba no tiene futuro.
Las campanas tañen: muerte y renacimiento de la nación cubana
Desde el 2021 la muerte fue abandonada como posible elección. La nueva consigna: Patria y Vida, más allá de quienes la pronunciaron o de preferencias políticas específicas que no tienen que ser comunes, dejó de implicar una disyuntiva y se tornó acompañamiento de la Vida junto a la Patria.