La izquierda y la sospecha
Si algo debería enseñarnos la experiencia política cubana y este presente de locos, es que una sociedad justa y democrática —el «con todos y para el bien de todos» al que no sabemos bien cómo llegar— no se reduce a sustituir unas ideas dominantes por otras, ni a convertir esa sustitución en otra forma de exclusión política.
Del meme al cacerolazo: la infrapolítica en Cuba como límite y posibilidad
¿Qué sucede ahora que sí se protesta, cuando en otros momentos, probablemente, había razones para hacerlo y sin embargo no se hacía? Porque tener motivos para protestar no equivale per se a sentirse capaz de hacerlo; sentirse capaz no implica reconocer que otros comparten el mismo malestar; y reconocer ese malestar compartido tampoco garantiza la capacidad de organizarse para protestar.