La pregunta por el mañana: ¿hay adónde volver?
La Cuba perdida es algo concreto. Se extrañan caras con personalidad; barrios con historias; recuerdos personales. Lo que identifica a uno no tiene por qué hacerlo con otro. Entonces se necesita llegar a un acuerdo y partir de bases comunes: asumir el trauma, y desde allí, reconstruir un imaginario que abarque todos los elementos unificadores. Eso empieza a ser «lo cubano».
El hombre piensa como vive
José Martí escribió: «La patria es ara y no pedestal». Tal vez quiso recordarnos que la nación no es escenario para el ego, sino espacio sagrado de responsabilidad compartida. Si la entendemos como un lugar de cuidado y no de exhibición, quizá podamos mirarnos con menos sospecha y más humanidad.
Soberanías en conflicto o la crisis del patriotismo en Cuba
Resulta doloroso apreciar cuánto ha calado el sentimiento de frustración nacional entre nosotros. Incluso, no creo que la mayoría de la gente tenga una actitud anexionista, pero sí percibo que una buena parte de ella siente que al defender a Cuba no está defendiendo a la patria, sino a un sistema que ha convertido a la Isla en una nación débil, dependiente, y con un sistema sociopolítico desentendido de los intereses reales de los cubanos.