La transición no llegará sola
Un movimiento cívico nacional, organizado y transversal, alteraría sustancialmente la ecuación, el pueblo dejaría de ser un sujeto pasivo que padece mientras otros negocian y pasaría a convertirse en un actor con capacidad real de incidir, condicionar y modificar las reglas del juego. Sin esa articulación, cualquier transformación será siempre incompleta, tutelada o fácilmente reversible.