Cuba entre la concentración del poder y la transferencia de responsabilidades
La economía cubana enfrenta nuevamente un momento en el que la solución de sus problemas estructurales exige reglas claras, instituciones funcionales y un sistema de responsabilidades públicas e institucionales que permitan al país avanzar hacia un modelo económico capaz de generar prosperidad y bienestar social, y a un modelo político que conduzca a la democratización de la sociedad, al control de esta sobre el gobierno y al respeto a las libertades y derechos civiles.
Nuevos andamios para enfrentar la miseria estructural
La Constitución de 1940, como recordaba Yulieta Hernández Díaz en un post reciente, fue descrita por el historiador Raúl Roa como «el resultado de dos impotencias: la de la derecha y la de la izquierda. Ninguna de las dos se pudo imponer». Aquel impasse derivó en consenso. Hoy, la parálisis institucional podría abrir paso a un nuevo pacto, no entre élites ideológicas, sino entre actores económicos, cívicos y comunitarios desde abajo.