Perestroika sin Glasnost o el arte de «dejar de ser, para seguir siendo»
Cuba no es la Unión Soviética de los ochenta, porque Internet ha abierto un espacio de información que entonces resultaba impensable. Sin embargo, en el caso cubano, esa apertura no procede de una política gubernamental orientada a la transparencia, sino que existe «a pesar» del Gobierno y perseguida por este. Lejos de cualquier glasnost, el Estado cubano penaliza toda forma de expresión, digital o física.
La renuncia imposible
¿Qué viene ahora? ¿Apagones interminables? ¿Falta de agua, de gas? ¿Menos alimentos todavía? ¿Volver a las cavernas? ¿Qué se hizo del futuro luminoso que nos esperaba después de un eterno «presente de lucha»?