Dentro del capitalismo todo, contra el poder nada
Mientras el discurso continúa apelando al socialismo, las reformas avanzan precisamente hacia su desmontaje, lo cual no es una mala noticia. Sin embargo, el resultado no es la transición hacia una democracia con economía de libre mercado abierta y competitiva, sino a un modelo híbrido, en el que la liberalización económica queda subordinada a la preservación del monopolio político. Se ha injertado en el tronco del totalitarismo cubano lo peor del capitalismo latinoamericano.
Perestroika sin Glasnost o el arte de «dejar de ser, para seguir siendo»
Cuba no es la Unión Soviética de los ochenta, porque Internet ha abierto un espacio de información que entonces resultaba impensable. Sin embargo, en el caso cubano, esa apertura no procede de una política gubernamental orientada a la transparencia, sino que existe «a pesar» del Gobierno y perseguida por este. Lejos de cualquier glasnost, el Estado cubano penaliza toda forma de expresión, digital o física.
La renuncia imposible
¿Qué viene ahora? ¿Apagones interminables? ¿Falta de agua, de gas? ¿Menos alimentos todavía? ¿Volver a las cavernas? ¿Qué se hizo del futuro luminoso que nos esperaba después de un eterno «presente de lucha»?