Desmontar el PCC sin desmontar el pluralismo
La democracia no es un eslogan de campaña, un concepto vacío o una trampa para ingenuos; ella es nuestro horizonte, el que nos permitirá superar décadas de exclusión política e impedirá que la patria sea convertida, de nuevo, en propiedad de una organización o ideología supremacista. Para lograrla, evitemos dos simplificaciones peligrosas: creer que basta con prohibir el PCC para desmontar el poder real, y confundir justicia democrática con proscripción de toda la izquierda.