Lo sucedido en Serbia el 25 de octubre de 2026 con la victoria electoral de la Lista Estudiantil ha sido mucho más que el derrocamiento de un gobierno autocrático. No fue fruto de generación espontánea, sino de dos años de innovadora estrategia política. Por ello resulta de capital importancia entender este fenómeno como un proceso que arroja muchas lecciones sobre las dinámicas de la movilización social y el poder ciudadano, no solo en Serbia, sino en el resto del mundo.
I. El detonante: La tragedia de Novi Sad y la indignación anticorrupción
El punto de partida se remonta al 1ro. de noviembre de 2024, cuando la marquesina de hormigón de la recién remodelada estación de trenes de Novi Sad se derrumbó, cobrando la vida de dieciséis personas. La ciudadanía acusó al gobierno de corrupción sistémica, negligencia técnica, falta de licitaciones transparentes e impunidad estatal, lo que convirtió la tragedia en catalizador de una profunda crisis de legitimidad gubernamental.
II. Respuesta ciudadana: asambleas, bloqueos y articulación en las ciudades
Todo comenzó con vigilias de duelo. En una de las primeras reuniones, una estudiante lanzó la idea: «¿Y si bloqueamos la entrada a la Universidad por quince minutos?». La movilización arrancó formalmente el 22 de noviembre de 2024 con el bloqueo de la Facultad de Artes Dramáticas de Belgrado. En pocos días, las ocupaciones de veinticuatro horas se extendieron a más de cincuenta facultades y escuelas secundarias en Belgrado, Novi Sad y Niš, hasta más de cuatrocientas ciudades y pueblos. Desde el inicio se adoptaron dos pilares metodológicos clave:
Organización horizontal y descentralizada: Las decisiones se tomaron en asambleas estudiantiles sin liderazgos únicos. Esto impidió que el régimen pudiera neutralizar el movimiento mediante la represión o la cooptación de líderes individuales.
Acciones simbólicas continuas: Se instauró la protesta diaria «Zastani, Srbijo» («Detente, Serbia»), un bloqueo pacífico del tráfico de quince minutos exactos —desde 11:52 (la hora del colapso) hasta las 12:08 h―, para honrar a las víctimas.
Las cuatro demandas originales fueron:
Difusión transparente de todos los contratos, peritajes y documentos vinculados a la remodelación de la estación de trenes de Novi Sad.
Sobreseimiento definitivo de las causas penales y la retirada de cargos contra estudiantes, profesores y ciudadanos arrestados durante las manifestaciones.
Identificación, imputación y enjuiciamiento de todas las personas que ejercieron violencia física contra estudiantes y docentes.
Incremento del 20% en el presupuesto estatal destinado a las facultades universitarias y a la educación superior.
En mayo de 2025, ante la negativa del gobierno a satisfacer las cuatro demandas, el movimiento incorporó una quinta: convocatoria a elecciones parlamentarias anticipadas.
III. Resiliencia. Voltear la represión contra sí misma
«Vučić nos acusó de enseñar a los estudiantes a protestar como parte de una conspiración internacional en su contra», comenta Milan Raskovic, veterano participante de OTPOR («Resistencia») ―movimiento fundado en 1998 que derrotó a Milošević en el año 2000― y en la actualidad entrenador del Centro para la Aplicación de Tácticas y Estrategias Noviolentas, con sede en Belgrado. «No fue necesario, los padres de estos jóvenes fueron nuestros compañeros de lucha en el derrocamiento de Milosevic, así que ellos tenían sus propios entrenadores en casa. Al calificarlos de terroristas, el régimen impulsó a sus familiares a entrar en la lucha».
IV. Conservar el momentum
Otro factor importante fue la capacidad de mantener el entusiasmo por más de un año, tras la concesión de Vučić ante la demanda de elecciones anticipadas. Después de los primeros logros ―renuncia del ministro de Construcción, Goran Vesić, y del primer ministro Miloš Vučević en enero de 2025―, esto se alcanzó en base a acciones que simbolizaron sacrificio físico y conexión territorial. Estudiantes de Niš caminaron 150 kilómetros con temperaturas de hasta -6 °C hasta Kragujeva, y columnas de jóvenes de Novi Pazar y Kraljevo se encontraron en Mrčajevci con colegas de Čačak y Užice con el fin de avanzar juntos hacia el centro del país. Para estos fines fueron creados los lemas «Pumpaj» («Aumenta la presión») y «Dinstaj» («Cocínalo»), que se hicieron virales.
V. Evitar el clicktivismo
Otro gran logro fue el énfasis en la comunicación personal. Aunque hubo una amplia difusión a través de las redes sociales, estas fueron utilizadas como herramientas de apoyo al trabajo de campo. Dado que el apoyo gubernamental se concentraba en zonas rurales, los jóvenes organizaron marchas a pie y recorridos en bicicleta por todo el país para dialogar directamente con sus habitantes y construir alianzas en sectores tradicionalmente oficialistas.
VI. Redes intersectoriales y logística de apoyo
Los sindicatos transformaron las protestas, de puramente universitarias a una huelga general multisectorial. Destacaron el Sindicato Independiente de Trabajadores de la Educación; la Asociación Nacional de Abogados; el Sindicato de Autoridades Judiciales; el Sindicato de la Empresa Eléctrica y hasta el Sindicato de la Policía, en un hecho sin precedentes. Más de quinientos agentes firmaron peticiones individuales en apoyo a los estudiantes.
VII. Originalidad y lecciones aprendidas
Además de desplegar su arsenal propio, el movimiento reeditó iniciativas exitosas en otros entornos y épocas. Más de 650 motociclistas acompañaron las manifestaciones y se posicionaron entre los manifestantes y los cordones policiales. Caravanas de cientos de taxistas de Belgrado viajaron gratuitamente hacia Novi Sad y Kragujevac para trasladar a miles de estudiantes de regreso a sus hogares, similar a lo sucedido en los Estados Unidos durante el boicot al sistema de autobuses en Montgomery, Alabama. En una manifestación frente a la Radio Televisión estatal, los estudiantes desfilaron con una serpiente gigante de plástico (parodiando las amenazas de Vučić de usar las fuerzas especiales «Cobra») y entregaron un sándwich gigante a los directivos del canal, burlándose del cliché oficialista de que los manifestantes eran pagados con sándwiches.
VIII. Identidad y eslóganes
La huella de la mano roja y el eslogan «¡Krvave su vam ruke!» («¡Sus manos están manchadas de sangre!») fueron el símbolo gráfico central del movimiento, estampado en pancartas y paredes. La consigna «¡Los estudiantes ganan!» siguió la misma línea del célebre «Gotov Je!» («Está acabado») usado por OTPOR contra Milosevic. Otra característica sui generis del movimiento fue la ausencia de un nombre específico, lo que demuestra que más importantes que las etiquetas son las acciones concretas.
IX. Organización y espectro de las acciones
El movimiento se estructuró como una red intersectorial, con la toma de decisiones y las estrategias de acción debatidas y aprobadas en asambleas universitarias organizadas de forma autónoma por los estudiantes en cada facultad. La columna vertebral de este sistema fueron las Zborovis, asambleas ciudadanas territoriales, creadas por vecinos en decenas de ciudades, a nivel de barrio y municipio, para coordinar bloqueos simultáneos, organizar huelgas y brindar soporte a los colegios e institutos en huelga.
X. La «Lista Estudiantil»: Una estrategia electoral innovadora
La Lista Estudiantil fue integrada por académicos, médicos, profesores, artistas, agricultores y hasta deportistas, con una plataforma centrada en consensos, como: lucha contra la corrupción, restauración de la democracia y reconstrucción económica, neutralizando temas polarizantes como la adhesión a la Unión Europea o el estatus de Kosovo. A pesar de ser ideada por las asambleas estudiantiles, ningún estudiante figuró en ella. En su lugar, cada facultad evaluó y propuso a profesionales independientes. De los 250 candidatos, más de 160 cuentan con doctorados en sus respectivos campos.
XI. El punto de inflexión: 150.000 personas en las calles de Belgrado
Aunque ya habían sucedido otros eventos multitudinarios, como la gran marcha unificada del Primero de mayo de 2025, el movimiento dio un gran golpe de impacto cuando alrededor de 150.000 personas, provenientes de todas las regiones del país, marcharon por el centro de Belgrado el 22 de octubre de 2026. Esta masiva demostración reflejó la magnitud de la ola social gestada durante dos años, y proyectó una imagen victoriosa del movimiento de forma anticipada.
XII. La jornada electoral y la consolidación del triunfo
El domingo 25 de octubre de 2026, las urnas registraron una participación masiva que alcanzó cerca del 70%, la cifra más alta vista en Serbia desde las históricas elecciones del año 2000 que derrocaron a Slobodan Milošević. Apenas hora y media después del cierre de los colegios electorales, Vučić compareció públicamente para admitir su derrota. De acuerdo al mecanismo creado, la designación de ministros será otorgada en base a capacidades y no a conexiones partidistas.
Todo esto fue logrado en base a una serie de factores imprescindibles, aplicables en cualquier entorno y por cualquier grupo humano: desarrollar un amplio abanico de tácticas cotidianas, actuar en grande solo cuando es necesario y apropiado, entrenar sistemáticamente a los participantes, centrarse en los puntos de consenso, y enfatizar el activismo cara a cara, fueron las claves esenciales de la victoria.
Lo que se demostró en este caso, una vez más, es que cuando los ciudadanos se agrupan en torno a demandas específicas y alcanzables, y actúan en base a una visión estratégica, pueden cambiar situaciones opresivas de cualquier naturaleza. Ello resulta una lección importante para los activistas hoy en día, ya sea en Cuba o en cualquier otro lugar del mundo donde aún se confíe en la generación espontánea o en la intervención de factores externos.
«Cuando aquella estudiante no identificada tomó la palabra en su asamblea universitaria, nunca imaginó que su iniciativa iniciaría un tsunami político de proporciones globales», rememora Milan Raskovic, quien fue observador electoral el 25 de octubre de 2026. El elemento principal sigue siendo, hoy y siempre, el factor humano.
Es por ello que la revolución liderada por los estudiantes serbios fue total, pues fue pensada y ejecutada no solo para terminar con una dictadura, sino además para pavimentar el sendero hacia nuevas formas de organización política y social. Es necesario y, más importante aún, se demostró que es posible.
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Imagen principal: Marko Drobnjakovic / AP Photo