¿Qué sería de los cubanos sin la risa inteligente? Esta es una una columna medio en broma, medio en choteo, de la autoría del escritor y humorista Jorge Fernández Era y con ilustración de Wimar Verdecia.
Habana Libre
Caballero, y que no haya control social y popular que pueda parar al Ronquillo ese. El periodismo cubano lleva seis décadas inflando adjetivos y sumando números a una economía que no tiene alma. Más que mensurar adverbios, se la ha pasado censurando verbos para convertirse en baluarte del silencio, la sumisión y la guataquería.
Popular con filtro
Lo de Ricardo Ronquillo son «soso-bras» o «so-sobras». Cuando es echar la culpa de nuestros males al enemigo, su pluma es «valientísima», pero si la cosa es tocar al «socio» y al «lismo», ahí va con la hoja de laurel y la lira. Se hace difícil que en sus peroratas no cite al jefe para alabar sus intervenciones y discursos. De ahí su acrítico y juicioso vasallaje.