Pesimismo
—Tú que decías que eso aquí era impensable, pero ha habido un «Cambio en la prensa y la soberanía comunicacional en Cuba». Acaba de anunciarlo el 6to. Festival Nacional Virtual, organizado por la Upec.
—Qué bien. Parece que, a tono con eso, se anunció que la Mesa Redonda de hoy trataría el tema «El heroísmo sobre la mesa». Algún día había que analizar en la televisión el trabajo que pasan los cubanos para suministrar un plato de comida a todos los miembros del núcleo familiar.
—Con esa actitud no vas a «contribuir de forma decisiva a la invulnerabilidad comunicacional de Cuba». Se ve que ni la viste, en realidad trató sobre el heroísmo de siempre.
—De «hasta la victoria siempre».
—No entiendes que «Lo primero que se nos pretende arrebatar como país es el relato, la ocupación de los territorios mentales para saltar después a la toma de los territorios físicos».
—¿Algún problema con que lo primero que defienda como madre es el territorio físico de la cocina, porque mis hijos, en cuanto cae la tarde, se ponen a exigir que me ocupe del territorio mental del hambre?
—Debías ocuparte también de pensar en la belicosidad trumpista. Dice Frei Betto que todo su desmadre «intenta ocultarse con manipulación, con una sofisticación perversa del lenguaje que tiene su gran cómplice, voluntario o intencional, en la llamada gran prensa, alineada con los laboratorios de intoxicación mediática que enturbian las redes sociales».
—Mejor no hablemos de ese tipo. Trató de enturbiarnos el puré de papa.
—Vaya falacia. El teólogo de la liberación brasileño nunca habló de puré. Solo nos propuso que comiéramos cáscara.
—Desinformado estaba: venimos comiendo cáscara desde años antes de que decidiera ingresar en la orden de los dominicos.
—Lo más importante que pude extraer del reportaje es que lo acontecido en los últimos días «nos advierte que debemos acelerar la transformación de nuestra prensa, que tiene en este festival una plataforma de estímulo muy especial».
—Como la de diez metros en el deporte. Compiten entre ellos a ver quién salta mejor, pero al final los clavados somos nosotros.
—Oírte me hace recordar el artículo que leí en el Tribuna. Dice que «Hay personas que merecen huirles. Te cargan negativamente y se han convertido en pesimistas por costumbre».
—Sigue acostumbrándote a leer ese bodrio. Es un periódico que te carga tan, pero tan positivamente…
—Agrega la periodista: «Pareciera que su existencia transita, año tras año, por un ciclo inamovible, y nada, absolutamente nada, pudiera mejorar. Por ello, cualquier propuesta o invitación a sacarles de su entorno resultará infructuosa».
—Nada mejora, pues el ciclo inamovible lo pone el Gobierno. Llevo años ansiando, infructuosamente, que algo los saque de su entorno.
—Eres de los que «lanzan frases que no invitan a seguir interactuando, pues solo intentan remarcar su completa renuncia a la posibilidad de ilusionarse, como si hubieran aceptado la resignación cual estilo de vida».
—¡El que se resigna a este puñetero estilo de vida eres tú, chico! Acaba de darte cuenta de que ni posibilidad de ilusionarnos nos dejan.
—«En medio de tantas dificultades, siempre queda un espacio para lo positivo. No hablo aquí de optimismo ingenuo, sino de ese pequeño gesto de abrir una ventana mental y permitir que entre un poco de aire nuevo. Quizás el cambio no llegue de golpe, pero a veces un objetivo sencillo, una meta modesta, una ilusión mínima puede ser suficiente».
—¿Y quién va a traer aires nuevos? ¿Canel? No hace otra cosa que ponderar la continuidad de las viejas corrientes.
—Pero ha hecho cosas…
—Dime una.
—Tuvo el coraje de mandar a prisión al exministro de Economía.
—Después de felicitarlo por su cumple. Eso huele a repartición de cajitas. Lo peor es que no sabremos nunca de qué se le acusó ni quiénes le acompañaron en el convite.
—Ahora tendrás la oportunidad de enterarte. En la Gaceta Oficial acaba de publicarse la «Ley 168 de la Transparencia y el Acceso a la Información Pública».
—¿No será la de Transparencia y Acceso a la Información «Púbica»? Hacen e informan lo que les sale de sus timbales.
—«Garantiza el derecho de todas las personas a acceder a la información que generan o custodian los órganos del Estado».
—¿Sabremos entonces quién partió el cake de Gil?
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Caricatura: Wimar Verdecia / CXC.