Intransigencia
—Mi general, no es por nada, pero esta declaración que sacaremos a la luz pública tiene unas cuantas incongruencias.
—¿Por qué crees que la pongo a nombre del Ministerio de Relaciones Exteriores? Allá nuestro canciller con la que se arme.
—Está bien lo de poner a Bruno Rodríguez en la Parrilla, pero cualquiera con dos dedos de frente va a darse cuenta de que lo que aquí se dice no da pie con bola con las afirmaciones de Canel.
—Aclárame dónde, pues ya ni yo mismo sé si anda por el oriente del país en la mañana, en el centro por la tarde y en el Consejo Popular Tamarindo por la noche, dirigiendo la defensa de la Panadería de Toyo ante un eventual ataque norteamericano.
—Me refiero al discurso que dio el día 16, donde expresó que «Cuba no tiene que hacer ninguna concesión política, ni eso jamás estará en una mesa de negociaciones».
—Ja, como si sentarse en una mesa de negociaciones no constituye ya una concesión política.
—¿Agrego el «Ja» al documento?
—Para nada, eso queda entre nosotros. Además, al por mí designado, con todo y los gritos que dio aquel día para demostrar su intransigencia, se le escapó que «siempre estaremos dispuestos al diálogo y al mejoramiento de las relaciones entre los dos países, pero en igualdad de condiciones y sobre la base del respeto mutuo». Y lo calzó con un «Es importante que lo entiendan».
—Que lo entienda él.
—Que no lo haga para que vea. Mira que estoy pensando dejarlo unos ocho años más en el cargo.
—No, general, por su madre, quítenos de una vez esa herencia.
—¿Insinúas que no llegaré a los 100, que no mereceré asistir en vida a eventos y homenajes como los que le estamos organizando a mi hermano?
—Incapaz de pensar en algo semejante. Es que ocho años más de semejante incapaz de pensar en algo…
—Cosa mía y del pueblo, que es en definitiva quien lo elije democráticamente si lo coloco como única opción en las boletas. Concéntrate en explicarme tus cuestionamientos a la Declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores.
—La gente se preguntará por qué demonios nos salimos con este purgante a un mes de lo de Maduro.
—Mejor que la diarrea no se vea tan intensa.
—Podríamos repetir una frase de Miguel Mario que a mí me cuadró una pila: «Por más de veinticinco años Cuba y Venezuela han compartido ideales y obras en favor de un mundo mejor posible, dispuestos a conquistar toda la justicia, por los caminos del socialismo, pero cada país con métodos propios y realidades diferentes».
—No jodas, vas a levantar más ronchas que las que han dejado las últimas picadas de Trump. Los «métodos propios y realidades diferentes» no pueden justificar que a pocos días de que le secuestren al uno y a su mujer, Delcy reciba al director de la CIA, uno de los que seguramente dirigió el operativo.
—Tampoco que, sin comerla ni beberla, y cuando se esperaba una declaración firme como las que hacía el Comandante, nos bajemos con otra que parece redactada por Arsenio Martínez Campos.
—Entonces, ¿no nos entendemos?
—Yo a usted lo entiendo siempre, mi general, pero trato de protegerlo de futuros memes. Eso de «Cualquier interacción pasada que haya involucrado a personas posteriormente designadas como terroristas ocurrió únicamente en contextos humanitarios limitados, vinculados a procesos de paz reconocidos internacionalmente, a solicitud de sus respectivos gobiernos, de manera plenamente transparente»…
—¿Qué tu querías? ¿Que en vez de «interacción» escribiéramos «injerencia en los asuntos internos de naciones soberanas»?
—Usted y yo sabemos que muchas veces enviamos tropas a solicitud de gente que combatía a sus «respectivos gobiernos» o formaban parte de alguno no muy humanitario que digamos.
—Eso es agua pasada. ¿No leíste bien?: «Cuba está dispuesta a reactivar y ampliar la cooperación bilateral con los Estados Unidos para hacer frente a amenazas transnacionales compartidas».
—Si lo redacta y certifica usted, por mí como si además de «amenazas transnacionales» compartimos con los imperialistas alguna que otra transnacional. Fui yo el que sugerí: «El pueblo cubano y el pueblo estadounidense se benefician del compromiso constructivo, la cooperación conforme a la ley y la coexistencia pacífica».
—Constructivamente, estoy conforme entonces. Eso sí: quítale lo de «snif, snif…».
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Caricatura: Wimar Verdecia / CXC.