Mella: el primer disidente del Partido Comunista de Cuba
Un cambio total como el que requiere Cuba, incluye la ampliación del espectro de las ciencias históricas, de manera que quepan las versiones de todas las generaciones, en la que cada una ha integrado su propia visión. De tal manera, una nación tiene al final, no una, sino muchas historias. Revisitar el pasado es decir otra verdad al presente y proyectar un futuro libre, en el que disentir no sea considerado delito.
Educación ¿revolucionaria?
Las ciencias sociales no son inútiles. Ojalá pronto todos los cientistas sociales cubanos comencemos a cumplir nuestro verdadero cometido. Nos toca ser críticos, no funcionarios incondicionales que intentan lubricar un sistema que nos utiliza… y desprecia.