Formar ciudadanos antes de convocar electores
Un buen comunicador puede ser un buen político y un buen administrador; pero no lo es por el solo hecho de comunicar bien. Tampoco lo garantiza, conviene decirlo, la épica del activismo o la legitimidad de origen que otorga haber sido preso político o haber resistido a la dictadura. Son méritos morales incuestionables, pero no certifican por sí solos la capacidad de gobernar.