Fidel Castro: «la Revolución soy yo»
El liderazgo carismático de Fidel Castro giró en torno a un discurso demagógico a partir de la identificación entre «Patria», «Revolución» y «Socialismo», la nueva Santísima Trinidad en la que el pueblo debía depositar su fe y esperanza. En este entorno distópico, él reinaría como especie de mediador, un sumo sacerdote que en cada momento explicaría a la gente qué hacer para mantenerla.