—Definitivamente, la izquierda ya no es lo que antes.

—¿Y antes qué fue?

—Una izquierda medio izquierdosa que aprendió a ganar elecciones y proclamó un «socialismo del siglo XXI» a poco tiempo de hacerse talco el socialismo del XX.

—El socialismo del XX tampoco fue tal. Mira qué fácil cayó.

—Si Europa del Este hubiera aprovechado los «indisolubles lazos de amistad» que la unían a la Revolución cubana, hubiera aprendido mucho de nosotros.

—¿Y qué había que aprender?

—Que la conciencia es lo preponderante. Lo material queda en un segundo plano si tú, por ejemplo, necesitas un refrigerador y comprendes que no siempre puedes tenerlo al alcance de la mano y de tu salario. Que es mejor fajarte por él en una asamblea de méritos y deméritos.

—Puedo entender que las asambleas de méritos y deméritos, las guardias cederistas, los trabajos voluntarios y la Oficoda son grandes aportes al pensamiento emancipador de nuestra época, pero no creo que el hecho de que no se hayan expandido hacia otras experiencias revolucionarias pueda llevarte a afirmar que la izquierda ya no es lo que era antes.

 —Es que no me cabe en la cabeza que la persona que se paró hace unos días en el estrado de la ONU a nombre de su país sea la misma que hace siete años expresó allí mismo: «Vengo en nombre de la única Venezuela, de la Venezuela digna, la valiente, la que no se arrodilla ante poder imperial alguno. Traigo el saludo del presidente Nicolás Maduro Moros y del pueblo venezolano. Es un saludo bolivariano en nombre también del espíritu de nuestro comandante Hugo Chávez Frías».

—Si te refieres a Delcy, peor es que ella no haya mencionado ni haya hecho por pasar a saludar bolivarianamente a su presidente, tan cerca que lo tenía.

—Tampoco hay que juzgarla tan a priori. Es cierto que la separaban solo quince kilómetros del nuevo despacho de su amigo, pero debe ser bien complejo moverse en una ciudad como Nueva York. Además, quién quita que le dé pena pedir permiso a su nuevo comandante: Donald Trump. Bastante fango se ha echado la susodicha en su nueva Misión «Barro Adentro».

—Tras el secuestro de Maduro en enero, fue firme al afirmar: «Estamos listos para defender a Venezuela, estamos listos para defender nuestros recursos naturales».

—Estaba lista para defender el derecho de Estados Unidos a controlar el petróleo venezolano. Imagino haya clamado en las negociaciones por que se le siga nombrando Petrocaribe a ese proyecto de colaboración.

—Quién iba a decirle al Comandante…

—¿A Hugo Chávez?

—No, a Fidel, que a estas alturas, a pesar de ser cada vez más dependientes del resto del mundo, Cuba no se subordine al petróleo venezolano, pues ya no tenemos Petrocaribe.

—Ni Petro ni Caribe. Con lo confiado que estaba el pobre de que «La enorme autoridad política y moral que emana de lo que la Revolución Bolivariana puede hacer por el pueblo aplastaría políticamente a las fuerzas reaccionarias», y de que «La cultura y los valores revolucionarios y patrióticos que ello engendraría en el pueblo venezolano harían imposible el regreso al pasado».

—En eso estuvo clarísimo: imposible volver al pasado… chavista.

—«La Revolución Bolivariana tiene el Poder Ejecutivo, amplia mayoría en el Parlamento y un Partido capaz de movilizar a millones de luchadores por el socialismo», dijo el máximo líder en septiembre de 2010.

—¿El máximo líder de allá o de acá?

—De acá. Recuerda que Fidel se las sabía todas. No sé de dónde sacó que en Venezuela hubiera tanta gente luchadora por el socialismo.

—A juzgar por lo que ha logrado en menos de un año, en cualquier momento Trump le exige a Delcy que le cambie el nombre al país por «Venamisuela».

—«No podrán acudir al golpe de Estado como hicieron con Allende en Chile y otros países de nuestra América. Las Fuerzas Armadas de ese hermano país, educadas en el espíritu y el ejemplo de El Libertador, que en su seno incubó los jefes que iniciaron el proceso, son promotoras y parte de la Revolución. Tal conjunto de fuerzas es invencible», agregaba el invicto barbudo hace dieciséis años.

—Se fue con la de trapo al confiar en el chavismo.

—Ni falta hizo un golpe de Estado. Quién iba a imaginar que la presidenta encargada sería capaz de pararse en la ONU a agradecer a Trump la inmediata encarcelación de Maduro el 3 de enero.

—Es lo que dices: la izquierda ya no es lo que antes… A propósito: ¿sabes si ante las palabras de Delcy Rodríguez en la ONU la delegación cubana se paró y se fue?

* * *

Imagen principal: Wimar Verdecia / CXC.

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