Popular

—En estos días se conmemora medio siglo de la constitución de una institución «con raíz legítima de pueblo».

—¿El Popular con filtro?

—Las Asambleas del Poder Popular. No debías perderte un artículo titulado «Cincuenta años del Poder Popular en Remedios: la historia también se mide por las respuestas».

—Se mide sobre todo cuando no hay respuestas y mucho menos remedio.

—Si no los hubiera, la presidenta de esa Asamblea Municipal se negaría a reconocer «los problemas que siguen llegando a los delegados: la recogida de desechos sólidos, los precios de los alimentos, el abasto de agua, el deterioro de los viales, la vivienda y el transporte».

—Con la frase «siguen llegando», pareciera que esos problemas los arrastramos desde 1976.

—¿Y no es así?

—Para nada, en todo caso se intensificaron en 1976. Fíjate en la basura: en aquellos años la gente protestaba porque el latón lo dejaban al pie de sus domicilios y aparecía vacío horas después diez o veinte metros más allá, por una costumbre innata de los camiones recolectores de no parar en ninguna parte. Hoy el problema es otro: pones tu jabita de desechos y facilito se puede meter un mes en el mismo lugar, pues el camión no existe. Es lindo, ¿no?, que esos detritus formen parte del patrimonio histórico de la nación.

—«Una calle en mal estado, una comunidad que espera por el agua o una familia que lleva meses buscando cómo reparar su vivienda son preocupaciones que forman parte de la vida cotidiana de los remedianos y que, en muchas ocasiones, llegan primero al delegado de la circunscripción. Allí comienza una relación que cumple cincuenta años en el municipio: la que vincula a los electores con sus representantes en los órganos del Poder Popular».

—¿Y por dónde transita la presidenta del órgano local en un pueblo tan pequeño como Remedios para que tenga que enterarse a través del delegado que las vías están llenas de baches, no llega el agua y las casas están en ruinas?

—Las relaciones que duran cincuenta años tienden a descomponerse, en este caso porque «la disposición individual de los delegados convive con dificultades que muchas veces superan sus posibilidades de actuación. En ese punto se encuentra uno de los principales retos del Poder Popular: conseguir que las gestiones se traduzcan en resultados y que, cuando no sea posible resolver un planteamiento de inmediato, la población conozca qué se ha hecho, qué obstáculos existen y cuáles son las perspectivas».

—Qué manera más sublime de afirmar que las Asambleas de Rendición de Cuentas son reuniones donde los electores deben rendirse a la perspectiva de que las cuentas no dan.

—No fue lo que soñó el Comandante cuando hace cincuenta años constituyó la Asamblea Nacional.

—Tampoco creímos que Lazo la dirigiría durante trece.

—Eran tiempos tan, pero tan luminosos los de la segunda mitad de la década de los setenta, que Fidel llegó a pronunciar aquella frase de que «Si alguien dijo un día que todos los caminos conducían a Roma, hoy se puede afirmar que todos los caminos del pensamiento progresista conducen al socialismo».

—Vaya, que lo que pasó con el camino al socialismo es que no apareció un delegado de circunscripción que le plantara cara al asunto del mal estado que ya venía afrontando esa vía.

—Qué iba a pensar él que el indestructible campo socialista iba a agrietarse a tal punto. Bastante que la cogió con los chinos cuando dijo en esa misma intervención que «Ese país, cuya heroica y abnegada victoria revolucionaria constituyó, después de la gloriosa Revolución de Octubre, una de las más grandes y alentadoras esperanzas para todos los pueblos de la Tierra, ha sido escenario de la más brutal traición al movimiento revolucionario mundial».

—Menos mal que cuando aquello los «mandarines chinos» tenían una presencia casi nula en la producción mundial de paneles solares.

—Al máximo líder no le hacían falta. Le sobraba luz cuando aquello.

—¿No fue él quien afirmó ese día que «Cualesquiera que sean los méritos individuales de cualquier hombre, toda manifestación de culto a la personalidad debe ser radicalmente evitada»?

—Es que no hablamos de «cualquier hombre», sino de quien definió que «Ni las riquezas, ni las relaciones sociales, ni la familia, ni la publicidad o la propaganda, como ocurre en la sociedad burguesa, deciden ni pueden decidir para nada el papel de un hombre en la sociedad».

—¿Y qué es lo que definió el papel de Lazo?

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Imagen principal: Wimar Verdecia / CXC.

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