La concupiscencia de los fabricantes de miseria
El control sobre el espacio y el tiempo son los que le sugieren al poder la estructuración de la posibilidad de crear un espejismo a modo de esperanza. Así se comporta el poder de la ideología comunista: porque su pretensión es la de ser omnímodo, infalible, inexpugnable y omnisciente; y así continuará comportándose. Lo único necesario es aprender a conocerlo, para definitivamente tomar conciencia de que ¡jamás! nada bueno ha de esperarse de él.
Dignidad y discontinuidad humana
Toda estructura de poder debería preguntarse en qué momento preservarse comienza a producir más daño que estabilidad. Llevar a alguien a dudar de sí mismo, a no sentirse merecedor de una mirada y una vida plenas, es una forma de abuso sostenido y una de las reducciones más dolorosas de la condición humana.
«Eso es lo que hay»
Todo nos conduce y trata de sumergirnos en la barbarie. Y ante el reclamo, a veces tímido, de algún compatriota, se ha hecho común la frase impúdica e inaceptable de: «eso es lo que hay»; la respuesta preferida de la marginalidad que la espeta como una ocurrencia, cual si se tratara de una ingeniosidad.