Cooperación autocrática en expansión: la red internacional de respaldo al régimen cubano

Compartimos el más reciente Monitoreo de Sharp Power Cubano, elaborado por Gobierno y Análisis Político A.C. (GAPAC), que documenta decenas de acciones verificables desarrolladas entre el 1 de mayo y el 30 de junio de 2026 en América Latina, el Caribe, Estados Unidos y Europa. El informe cubre uno de los períodos de mayor tensión reciente entre La Habana y Washington, meses en los que la administración Trump reforzó el cerco energético, amplió las sanciones y mantuvo abiertas negociaciones de alto nivel encabezadas por el secretario de Estado Marco Rubio.

Su hallazgo principal desmiente la intuición extendida y demuestra que, lejos de replegarse ante la presión, el régimen respondió activando una extensa red internacional de gobiernos, partidos, sindicatos, organizaciones de solidaridad y actores sociales. El patrón que identifica GAPAC evidencia que las presiones externas no aíslan a La Habana, sino que ponen en marcha mecanismos de coordinación previamente consolidados, permitiéndole proyectar una imagen de respaldo internacional justo cuando más acorralada se encuentra. La lógica de la plaza sitiada opera también hacia afuera, pusto que el conflicto no es solo la coartada del monopolio doméstico, sino el combustible de su red exterior.

México aparece como el nodo regional más importante de esa arquitectura. El monitoreo registra allí una combinación poco frecuente de respaldo gubernamental, articulación partidaria, movilización social y diplomacia parlamentaria: desde el XXX Encuentro Nacional de Solidaridad con Cuba en Aguascalientes, con unos cuatrocientos delegados, hasta las declaraciones de la presidenta Claudia Sheinbaum sobre la continuidad de la ayuda material y la información según la cual su gobierno trabajaba en un mecanismo para facilitar el suministro de petróleo a la Isla. Argentina y Colombia completan el cuadro regional, con campañas para financiar energía solar, marchas y el respaldo explícito del presidente Gustavo Petro.

Lo que antes se expresaba en declaraciones y movilizaciones simbólicas transita ahora hacia mecanismos concretos de asistencia, en forma de paneles solares financiados desde Argentina, contenedores enviados desde Italia, campañas energéticas en el País Vasco, cargamentos procedentes de México y Belice. A ello se suma el valor legitimador de que buena parte de esas iniciativas provenga de democracias consolidadas europeas, y la constatación de que La Habana sigue funcionando como centro articulador.

De todo ello se desprende una advertencia: la proyección internacional cubana no descansa en la diplomacia tradicional, sino en su capacidad para combinar embajadas con actores no estatales —partidos, sindicatos, colectivos culturales, plataformas académicas—, lo que multiplica su influencia y le confiere una notable resiliencia.

Resiliencia bajo presión: la proyección internacional del régimen cubano durante mayo-junio de 2026

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Diplomacia de resistencia: de ayer para hoy