Día del Perro en Cuba: homenaje desde la indignación

Este segundo domingo de abril, fecha en que se celebra el Día del Perro en Cuba, llega acompañado por la indignación y la impotencia a causa de los horribles sucesos de crueldad contra estos compañeros domésticos acontecidos en San José de las Lajas, Mayabeque.

Pese a que desde 2021 el país cuenta con una norma de bienestar animal —luego de años de reclamos de la comunidad animalista—, la regulación es prácticamente inoperante tanto por la indiferencia de las autoridades, como por las serias limitaciones de su propio diseño, que hacen que muchas de las sanciones sean casi irrisorias.

A tal situación se suman factores agravantes: 1) el deterioro cada vez más agudo de la situación económica prácticamente imposibilita conseguir alimentos y medicinas para las mascotas y para mantener refugios o casas de acogida; 2) otra dimensión de la misma crisis sistémica, la de educación y valores, vuelve más frecuentes y crueles los sucesos de maltrato animal; y 3) la estampida migratoria de los últimos años ha dejado en las calles, sin familias, a cientos de antiguas mascotas.

El panorama no es nada esperanzador si se tiene en cuenta que incluso para un sector cada vez más amplio de la población cubana tener una comida digna en la mesa es un sueño, así como adquirir los fármacos necesarios o transitar por ciudades limpias y seguras. Estrecha relación con ello guardan sucesos como los de San José de las Lajas: más allá de la repulsa que generan, son una manifestación de la precariedad económica y espiritual de una sociedad seriamente agotada.

Aun cuando la solución a estas problemáticas deba ser radical y profunda, por lo pronto es crucial desarrollar mecanismos efectivos para evitar el maltrato animal, así como hacer más rigurosas las sanciones a quienes incurran en tales prácticas, lo que incluye una mayor vigilancia y aplicación de la ley, así como campañas educativas que promuevan el respeto y la compasión hacia los animales.

En este día en que muchos recuerdan a sus perros con sufrimiento por haberlos perdido en horribles circunstancias, es válido homenajearlos con el epitafio escrito para ellos por el escritor Lord Byron: «Aquí reposan los restos de una criatura que fue bella sin vanidad, fuerte sin insolencia, valiente sin ferocidad y tuvo todas las virtudes del hombre sin ninguno de sus defectos».

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