CTCientos
—«Por Cuba juntos creamos». Ese fue el lema del reciente congreso obrero.
—¿Congreso obrero? Obreros congraciados diría yo. Otra cosa no puede pensarse de un cónclave en que todos juntos, los CTCientos y pico que asistieron más los CTCientan delante, creyeron cualquier cosa que se dijeron entre ellos.
—«“El objetivo es ayudar al pueblo, y frente a eso estamos resistiendo y vamos a seguir resistiendo creativamente”, expresó Canel al insistir en que las condiciones actuales deben ser asumidas no solo como un desafío, sino también como una oportunidad para avanzar en la transformación del país».
—Oportunidades ha tenido una pila, desde los lineamientos hasta los linieros que hacen lo que pueden sin poder hacer mucho. El país se ha transformado, cómo no, ya no hay quien lo reconozca.
—«Insistió en la necesidad de comprender la esencia de cada una de las prioridades definidas y de explicar con claridad sus objetivos, de manera que se logre una mayor participación y comprensión de los trabajadores en el proceso de transformación en curso».
—Ni Cantinflas. «Comprender la esencia de cada una de las prioridades definidas» sería una frase que mi maestra de sexto grado nos haría repetir en forma de líneas cada vez que nos portáramos tan mal como se portaron esos delegados al XXII Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba, que al final no entendieron nada.
—Por comprender, no comprendieron que la persona más preparada para estar al frente de la clase obrera cubana es ese insípido Osnay Miguel Colina Rodríguez, tan democráticamente elegido que desde un año antes ya se conocían los resultados de la votación.
—«El sindicato tiene un rol fundamental que cumplir en estos momentos, que es acompañar las transformaciones en el país», enfatizó supremamente la secretaria del Buró Sindical del Tribunal Supremo Popular. Acompañarlos al Congreso, sí, para que ninguno se transforme.
—Yo que pensaba que el rol fundamental de un sindicato era representar a los trabajadores. Como pienso también que el rol de un gobernante es gobernar hasta que el pueblo crea que no gobiernas. Hay que ser muy cínico para salirse ahora con lo siguiente: «Vale en este punto la autocrítica que debemos hacernos todos, comenzando por los máximos dirigentes del país y de sus organizaciones e instituciones, por la dilación en el tiempo en espera de una mayor conciencia colectiva con respecto a la necesidad de los cambios y de un contexto más favorable». La pila de gente que está presa por concientizar colectivamente la necesidad de un cambio.
—«Hay una condición clara: tenemos la responsabilidad de cuidar todos los pasos que demos, de manera que no se incrementen las desigualdades», agregó el tipo como si hablara consigo mismo.
—Que arda Troya, pero no coja candela el Caballo.
—«No se trata de repetir mecánicamente cada medida de transformación, sino de argumentar acción por acción. Explicar cómo cada una de ellas defiende la construcción socialista, cómo le va a aportar al crecimiento económico del país, cómo en la medida en que seamos capaces de generar más riquezas vamos a distribuirlas mejor con justicia social, cómo llegará el alivio a los hogares cubanos, a los de todos».
—El «alivio» llega: más de treinta horas sin electricidad, sin poder oír ni ver la explicación de las transformaciones, constatando cómo el país decrece y las riquezas se distribuyen bien arriba.
—Me gusta el resumen que hizo de ese congreso el periódico Trabajadores: «Una delegada lo comentó y el periodista lo apuntó de inmediato: “Ha sido un Congreso de mucho oxígeno”. Por supuesto, la interpretación de la expresión apuntaba a energía, renovación, argumentos, misiones, prioridades y también a polémica y debates sobre las nuevas transformaciones económicas y sociales, las cuales no podrán llegar a puerto seguro sin los trabajadores».
—Lo de llegar «a puerto seguro» me recuerda la cadena puerto-transporte-economía interna, sobre todo por lo dependientes que nos volvimos de la economía externa y la falta de argumentos, misiones y prioridades que han sufrido siempre los trabajadores.
—Para eso está el sindicato. «No da dinero, no reparte salarios, pero pelea por tus derechos laborales y te ofrece el derecho a defender la Patria».
—«Defender la Patria» es atender a lo que apunta el primer secretario: «Quiero ratificar algo, para que quede bien claro a nuestros compatriotas, a los amigos y hasta a los enemigos: ¡No nos proponemos ni jamás estará en nuestros propósitos la restauración del capitalismo en Cuba!».
—Es decir, se propondrán, o estará en los propósitos, restaurar el socialismo.
—«Esta es una sociedad socialista donde mandan los trabajadores», ha dicho quien no manda ni en su casa.
—Si los trabajadores verdaderamente mandaran, ya lo hubieran mandado lejos.
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Caricatura: Wimar Verdecia / CXC.